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Elizabeth Hoyt nació en Nueva Orleans, ciudad en la que su familia materna ha vivido durante generaciones, pero se crió en los helados inviernos de St. Paul, Minnesota. Mientras crecía viajó a menudo a Gran Bretaña con su familia, donde pasó un verano en St. Andrews, Escocia, y un año en Oxford. Obtuvo un titulo universitario en antropología por la universidad de Wisconsin, Madison.
Fue también en Wisconsin donde conoció a su esposo, arqueólogo de profesión, en una excavación en un maizal. Continuando con el tema del maizal, Elizabeth y su marido viven en el centro de Illionois con sus dos hijos y tres perros.
Cosas divertidas sobre Elizabeth Hoyt:
- A los dieciséis, Elizabeth se quedó encerrada por accidente en el museo Ashmolean —el más antiguo museo británico— en Oxford, Inglaterra. Por lo visto no escuchó el timbre que advierte de que el museo está a punto de cerrar. Ella niega categóricamente que el motivo de que no oyera el timbre fuera que en ese momento estuviera mirando una pieza de cerámica subidita de tono.
- Durante su infancia pasó mucho tiempo cogiendo ranas en los charcos de Minnesota; su padre era biólogo experto en anfibios.
- Elizabeth ha sido dama de honor en tres bodas. En dos de las cuales estaba embarazada y por ello tiene dos vestidos premamá diferentes de dama de honor colgados en el armario. Quiere que, algún día, esos vestidos pasen a sus hijas junto con las instrucciones de conservarlos con cariño para siempre.
- Una vez, ganó una calabaza en un concurso de composición en cuarto grado. A pesar, o tal vez debido a este premio, no volvió a escribir hasta que cumplió los treinta y cinco.
- Tiene tres perros que se llaman (por orden de tamaño), Max, Fritz y Pickle. Son tres chuchos que acogió en un refugio de animales. Ninguno está entrenado.
- Conoció al señor Hoyt en una excavación arqueológica. Su primera impresión fue que era un gilipollas. El tiempo demostró que se equivocaba.
- Es una jardinera voraz, algunos dirían que más que eso. Cuenta con veintiséis variedades de lirios en su jardín y con demasiadas clases diferentes de la familia de las azucenas como para poder contarlas. No se te ocurra hacer que se ponga a hablar de la iniquidad de las babosas.
- Elizabeth detestar los tomates crudos y se la conoce por esconder los tomatitos cherry bajo el su plato cuando se los sirven en la ensalada en algún banquete. Aunque eso raramente funciona. |