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Querida Esther, primeramente queremos darte las gracias por compartir tu tiempo con nosotras, explicando a todas tus futuras lectoras (y a las que ya lo son), lo que piensas y sientes. Añadir que para nosotras es emocionante poder entrevistar a una de las primeras autoras españolas que están siendo publicadas en la actualidad. E.S. Para mí es un auténtico placer. A.S. Sabemos lo complicado que es para cualquier escritor conseguir ser publicado, algo que resulta todavía más difícil si hablamos de una escritora de habla hispana que escribe dentro del género romántico. ¿Cómo ha sido para ti? E.S. La verdad es que no puedo quejarme; todo fue muy rápido. Tuve la suerte de que Sandra Bruna (agencia literaria) se interesara por mi novela y la propusiera en varias editoriales. Apenas unos meses después de entregársela a ella, me llamó para contarme que la editora de Talismán le había hecho una oferta. No podía creerlo. Estaba muy contenta. Cuando empecé a escribir Vive rápido, siente despacio tenía claro que quizá no se publicaría. Trabajo en una editorial y veo como cada día muchos manuscritos se desestiman y se devuelven a sus remitentes con una amable carta. Siempre pienso en el esfuerzo, la ilusión y los sueños que hay detrás de cada autor que los envía… Por suerte, Camila (la editora de Talismán) quiso apostar por una autora española para completar su programa editorial de obras románticas (traducciones en su mayoría) y mi novela llegó a sus manos en el mejor momento. La historia le gustó mucho, nos pusimos en contacto y… poco tiempo después salió la novela. A.S. Ésta es obligatoria, ¿cómo descubriste la novela romántica? ¿Qué fue lo que hizo que te decidieras por un género como el sentimental que, a priori, no es tan demandado como el resto? E.S. Mi primera novela romántica me llegó a través de una amiga cuando tenía catorce años. Era una novela de cien páginas de Jazmín. No recuerdo el título ni la autora, pero el argumento y los personajes me cautivaron tanto que fantaseé con la idea de escribir algún día una historia de ese tipo. Un día de confidencias con un buen amigo le confesé que de adolescente quería ser escritora de novela romántica. “¿Y qué te frena?” –me preguntó. No supe qué contestar. Estaba embarazada de cinco meses y empezaba a sentirme cansada pero, sorprendentemente, sentía una fuerza interior que me impulsaba a cumplir ese sueño. Así que me puse a escribir y antes de que naciera Martina ya tenía la novela terminada. No fue una decisión consciente decantarme por el género sentimental… Quizá es influencia de mi trabajo como editora de libros inspiracionales y de superación personal. Me atraen los libros que tratan temas de sentimientos y te dan pistas para mejorar tu vida y escuchar nuestras emociones. Mientras escribía la novela no tenía una intención clara de que fuera sentimental, pero creo que va bastante ligado a mi estilo. A.S. ¿Lees novela romántica? ¿Quiénes son tus autores favoritos y de qué forma crees que te han inspirado a la hora de escribir? ¿Cuál es el primer y último libro que has leído? E.S. Aunque parezca paradójico he redescubierto el género ahora, a raíz de publicar mi novela y conocer vuestras páginas. Hacía muchos años que no leía nada y no sabía que hubieran tantas autoras y tan buenas. No tengo un género o un autor en concreto que inspire lo que escribo de una forma destacada. Me gusta beber de muchas fuentes y subrayar frases que me llaman la atención en los libros que leo, pero cuando escribo no pienso en ninguno de mis autores favoritos; simplemente me concentro en la historia y trato de plasmarla tal y como sucede en mi cabeza. La primera novela romántica que recuerdo y que me marcó de un modo especial es Una rosa en invierno de Kathleen Woodiwiss; la leí cuando tenía catorce años y aún recuerdo muy bien la historia, los personajes… La última novela romántica que he leído es Contacto de Martin Deirdre. El último libro que acabo de leer, aunque no es de este género, también es una historia de amor muy intensa que me ha gustado mucho. Se titula Al sur de la frontera, al oeste del sol, de Haruki Murakami A.S. Cuando escribes, ¿te impones un estricto horario diario? ¿Cómo es un día cotidiano en la vida de Esther cuando está escribiendo una novela? ¿Te resulta complicado combinar tu faceta como madre y trabajadora con tu faceta como escritora? E.S. Antes de ser mamá, cumplir un horario era relativamente fácil. Estaba fuera prácticamente todo el día, pero no me costaba nada ponerme un par o tres de horas cuando llegaba a casa. Ahora es distinto, aunque hago jornada intensiva, con un bebé en casa las horas de sueño se reducen y no soy partidaria de escribir si estoy muy cansada o poco inspirada. Además procuro estar con ella al máximo y hacer cosas juntas. Ahora he pactado con mi marido un ratito al día para que estén ellos dos juntos mientras yo escribo, y es genial porque puedo concentrarme en la escritura. Hasta ahora he podido dedicarle poco tiempo. He construido el guión y he escrito algunas páginas, pero todavía me queda mucho trabajo por delante… A.S. ¿Hay algo en particular que te ayude a escribir? E.S. Sí, hay una persona a la que le voy pasando capítulos mientras escribo. Siempre me hace comentarios, me anima y, lo mejor, me reclama nuevas entregas… Saber que alguien leerá lo que escribo es mi mejor estímulo. A.S. ¿Realizas algún tipo de documentación para tus libros? ¿Cuánto tiempo tardas en escribir una historia? E.S. Antes de empezar a escribir me documento un poco sobre el lugar, algunas situaciones y, en general, sobre los temas que quiero tratar en la historia. Esta novela transcurre en lugares conocidos y me he inspirado en gente que conozco para los personajes, así que tampoco he tenido que documentarme mucho, pero para todo lo que desconozco procuro informarme bien. Esta novela tardé unos cuatro meses en escribirla; pero ahora mi situación ha cambiado y creo que voy a necesitar algo más de tiempo… A.S. El proceso creativo es algo verdaderamente mágico y algo que requiere una enorme dosis de imaginación por parte del autor, pero, aparte de la imaginación, ¿alguna vez echas mano de experiencias personales a la hora de escribir tus historias? A la hora de comenzar un nuevo libro, ¿tienes clara toda la trama y los personajes desde un principio, o te dejas llevar? E.S. Para mí es bastante inevitable recurrir a mi archivo personal de vivencias mientras escribo, me ayuda a recrear con mayor realismo situaciones y escenarios…Creo que es lógico transferir a tus personajes características o inquietudes propias al menos en un pequeño porcentaje, el resto es pura imaginación. No siempre tengo claro que pasará con los personajes. Procuro definir un guión y hacer una especie de estructura de cada capítulo antes de empezar a escribir, pero mientras avanza la historia me dejo llevar por la lógica del comportamiento de cada personaje. A.S. ¿Qué características NO pondría nunca Esther en un héroe de novela (o en una heroína)? E.S. No lo sé... Me gusta que sean lo más reales posibles, con sus virtudes y defectos, su lado amable y su parte más antipática. He leído algunas novelas en las que el protagonista me caía fatal al principio y al final he acabado rendida a sus pies... Me gusta esa habilidad de algunos autores para dar la vuelta a sus personajes y ¡me encanta! Pero si he de pensar en algún rasgo que evitaría quizá sería la violencia. No me gustan los personajes agresivos... A.S. ¿Cómo definirías tu estilo? ¿Qué es lo que el lector puede encontrar al abrir un libro tuyo? E.S. ¡Qué difícil! Mejor te diré lo que algunas lectoras me han dicho que han encontrado en mi novela: ternura, sensualidad, dulzura, amor... Soy una narradora a la que le gusta explicar la realidad como yo la veo con algunos toques líricos. También me gusta ir intercalando pequeñas curiosidades para que la lectora pueda picar. A.S. Tu primera novela, Vive deprisa, siente despacio, es un paseo a los años de juventud pero desde un punto de vista de unos personajes que pasan ya de los treinta. ¿Qué hay de imaginación y qué de experiencias vividas en este trabajo? E.S. Pues un poco de todo... Hace un par de años, recibí un email de una amiga de la EGB invitándome a una fiesta de cumpleaños de otra amiga de la infancia que cumplía treinta años. Hacía más de quince que no las veía y el reencuentro fue muy especial. Me hizo pensar en amigos de la infancia, en las cosas que hacíamos de adolescentes... Alguna lectora ha comentado que, en algunos momentos, los protagonistas se comportan de una forma un tanto infantil, pero curiosamente cuando me he reencontrado con amigos a los que no veía desde niña, hemos acabado rememorando el pasado con nostalgia y entreteniéndonos con los mismos juegos del pasado. En el fondo, nos asusta crecer, relacionamos madurez con tedio y creo que la barrera psicológica de los treinta, en ocasiones, hace que nos planteemos muchas cosas (como Violeta, que hace inventario de su vida y descubre que no es feliz) y que queramos volver a la adolescencia, recuperar viejas amistades, antiguos amores... En esa parte de la novela he intercalado experiencias propias. También creo que el amor romántico tiene algo de infantil. Cuando nos enamoramos, muchas veces nos comportamos como niños, nos emocionamos, hacemos locuras... El amor adulto tiene poco de literario, es más aburrido... A.S. Debemos decir que nos ha gustado mucho tu novela, por lo que tiene de fresca, de ágil... creemos que nadie que la haya leído ha podido revivir y sentir cierta nostalgia. ¿Fue esa tu intención al escribirla, hacernos sentir todo eso a los lectores? E.S. Vaya, muchas gracias. Mi intención era que la historia respirara cierta nostalgia con elementos como la lluvia, el paisaje en otoño, el reencuentro de viejos amigos y antiguos amores... Me alegra mucho que vosotras también lo hayáis sentido así y que la historia de Violeta os haya remitido a vuestro propio pasado. A.S. Hablemos un poco de los personajes. ¿Cómo haces para definir sus variadas personalidades y dotarlos de vida propia? ¿Alguna vez te ha ocurrido que al terminar un libro alguno de tus personajes es diferente a cómo lo habías imaginado en un primer momento? E.S. Antes de empezar a escribir hago una ficha de cada personaje. En ella los voy definiendo y voy trazando vivencias propias de cada uno de ellos. Eso me ayuda a entender por qué reaccionan de una determinada manera ante ciertas situaciones. Más o menos ya sé cómo actuarán a lo largo de la novela, pero sí es cierto que, a veces, alguno de ellos sobresale del resto y va adquiriendo más protagonismo. A.S. En tu primer libro se muestra todo desde el punto de vista de la protagonista de la historia, dejando un tanto relegado la visión del resto y, sobre todo, del protagonista masculino principal. Quizá es lo que más hemos echado de menos, poder conocer las inquietudes y la visión de las situaciones desde el punto de vista de él. ¿Tu intención era dar exclusivamente una visión femenina de la historia, o el personaje de Violeta se apoderó del resto de personajes? E.S. Fue algo intencionado. Me interesaba que el lector conociera sólo los pensamientos de Violeta y fuera descubriendo al mismo tiempo que ella los sentimientos de Mario. Mi intención era vivir la situación como la protagonista, sin saber más que ella sobre lo que pasaba por la cabeza de él. Sin embargo, soy consciente que al elegir este único punto de vista, el personaje de Mario ha perdido la riqueza y el protagonismo que podría haber tenido con su propia visión. Esto es algo que estoy cambiando en mi próxima novela. Ahora quiero profundizar más en los sentimientos del protagonista masculino, hacerlo más rico y cercano. A.S. Si bien este libro tiene una bonita y tierna historia de amor, no es lo más destacable, sino que más bien es un granito más dentro de la playa que sería la historia. Por esto, quizá podría encuadrarse dentro del chick-lit en lugar de lo que se conoce como romántica. ¿Tienes pensado escribir siguiendo la línea de este primer trabajo? E.S. Mi próxima novela pretende ser más romántica. La historia de amor será el eje central. Sin embargo, también tendrá otros ingredientes que ya descubriréis. Tampoco descarto escribir una chick-lit más adelante... A.S. Si bien las escenas de sexo no son indispensables en una novela romántica, sí es algo que suele gustar bastante al lector. ¿Te resulta complicado escribir estás escenas? ¿En qué piensas a la hora de escribirlas? E.S. Las escenas de sexo de Vive rápido... son muy sutiles. Traté de describirlas de forma realista y detallada, pero con sensualidad y elegancia. Viviendo y sintiendo ese momento mágico como si fuera la propia Violeta. Trato de recrear la secuencia con intensidad; pienso en las emociones que embargan a los protagonistas en ese momento cumbre. A.S. Somos de la opinión de que Vive rápido, siente despacio, tu primera obra publicada, ha dejado un buen sabor de boca. ¿Con qué vas a sorprendernos a continuación? ¿Podrías darnos un pequeño adelanto? E.S. Es la historia de un amor idealizado a punto de materializarse... aderezada con enredos, situaciones cómicas, algo de suspense... Pronto sabréis más. A.S. ¿Qué les dirías a las personas que siguen intentando que publiquen su trabajo? E.S. Que no se rindan, que sigan escribiendo y mandando sus originales a los lugares adecuados. Cuando alguien persigue un sueño y cree en lo que hace, de forma auténtica y con el corazón, acaba consiguiendo su propósito. A.S. Por último, nos gustaría darte una vez más las gracias, para nosotras es un verdadero placer haberte podido entrevistar, y tu gentileza con nuestra tardanza. Desde aquí te deseamos la mejor de las suertes en esta andadura y estamos convencidas que Vive rápido, siente despacio es sólo el primero de muchos trabajos. E.S. Gracias a vosotras por vuestro apoyo, vuestra amabilidad y por defender con tanta pasión este género. Para mí es un honor ocupar un espacio en vuestra web. Gracias de corazón y un beso muy fuerte a todas!!! |
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