¿Cuándo comenzó a escribir ficción?
Karen nació en Orlando, Florida. Pasó muchos años fingiendo estudiar en diversas universidades, afirma haber cansado no hace mucho de la vida de una supermodelo internacional y decidido volcarse en el ejercicio de la literatura. Como somos empleados suyos, nos ahorraremos los comentarios. Sólo podemos decir que después de una prolongada visita a las excelentes bodegas de Dante, ella proclamó su nuevo destino a cualquiera que no pudo huir lo bastante rápido. En la actualidad se imagina un vasto imperio editorial unas cuantas veces al mes, pero se encuentra mucho mejor por las mañanas.
¿Dónde nació la autora?
Aunque cambia a menudo su historia, creemos que su origen verdadero es Orlando, Florida, la ciudad de la fantasía (lo que explica muchas cosas). Descubrimos una vieja foto en la que aparecía la autora, a la edad de cinco años, saliendo para la fiesta de Halloween en su colegio (un muy estricto colegio católico) y en la que mostraba su verdadera naturaleza al llevar un disfraz. El hecho es que este intento de poner algo de humor no fue bien recibido y, por desgracia, no logró evitar sus actuales intentos.
¿Qué educación recibió?
Como era increíblemente perezosa, pasó muchos años fingiendo estudiar en diversas universidades, al final estuvo el suficiente tiempo por allí como para obtener un título superior en historia. Nosotros aseguramos que el soborno tuvo algo que ver. El título antes mencionado llevó a la autora fuera de nuestras fronteras, lo que nos dio un pequeño respiro. Pasó dos años en Hong Kong, organizando actividades sin duda viles mientras aparentaba dedicarse a enseñar. Desde aquí queremos mandar nuestros mejores deseos a sus alumnos. Sólo nos cabe esperar que el daño no sea permanente.
¿Dónde tiene previsto retirarse cuando comience a producir pingues royalties o, lo que es mucho más probable, le toque la lotería?
A una isla al sur de Nueva Zelanda. Al autora creer erróneamente que es una buscadora de emociones y gran entusiasta de la vida al aire libre, aunque hemos notado que comienza a quejarse después de tan sólo unos pocos días sin todas las comodidades. Le gusta Nueva Zelanda porque le da la oportunidad de satisfacer sus ilusiones mientras lleva una vida de decadente comodidad.
¿Qué consejo daría la autora a l@s aspirantes a escritor?
Teniendo en cuenta que Karen ha logrado, después de muchos años de experiencia en el mundo de la docencia, escribir un sólo libro de ficción y un montón de artículos sobre oscuros personajes históricos, le encanta hablar largo y tendido de las vicisitudes del mundo editorial. Como servicio a cualquiera que navegue por esta página (sin duda perdido), hemos destilados sus incoherencias en cinco puntos principales:
1) Lee mucho. Luego lee más. Decide lo que más te gusta leer. Decide lo que te gusta y lo que no dentro de lo que te gusta leer. Convéncete de que «¡puedes hacerlo!». Ignora a cualquiera que te diga lo contrario (esto es especialmente fácil para Karen, que raramente sale de su mundo de fantasía el tiempo suficiente para escuchar los consejos o, en realidad, para reparar en que alguien está hablando).
2) Escribe. Escribe un poco más. Mira lo que has escrito y decide si es una auténtica basura. Mételo en un cajón y continúa escribiendo. Finalmente garabatea algo que no desprecies del todo. Envía la novela a cientos, no, miles, de agentes editores. Haz que te contesten dándote las gracias por los papelotes.
3) Repite los pasos 1 y 2 hasta que alguien te ofrezca un contrato. Esto puede llevarte mucho tiempo, posiblemente décadas. No obstante, puede que aquellos de vosotros que seáis menos perezosos que Karen (un número que, confidencialmente, se estima en torno al 99% de la población) no tardéis tanto.
4) Recibes el contrato por correo. Te pones a bailar alegremente y compras ingentes cantidades de brebajes alcohólicos. Bebes hasta el estupor (nos gustaría señalar que este paso final no es absolutamente necesario y que, en cualquier caso, la reacción de Karen a la mayoría de las noticias, incluye en el hecho de que el sol continúa saliendo, inexplicablemente, por el este).
5) Deshazte de la resaca y afronta la desalentadora realidad, que te acepten un libro sólo es el comienzo del proceso. Realiza la fase de edición y arráncate los pelos. Compra una peluca. Termina el proceso de de edición. Presenta la novela terminada. Compra más bebida y comienza la secuela.