headerizq
  headerder
 
 
latizq   latder
top
  finlatl
  Inicio
  Libros
  Listado de Libros
  Listado de Series
  Personajes
  Entrevista
   
  Kay Hooper
Valid HTML 4.01 Transitional

Entrevista

Cómo nació la idea: Serie Bishop

Desde la publicación de la Trilogía de las Sombras, en el año 2000 (Stealing Shadows, Hiding in the Shadows y Out of the Shadows), he recibido montones de preguntas sobre los libros, preguntas que van desde de dónde saco las ideas y cómo me documento, hasta si yo también tengo facultades extrasensoriales. Dado que muchos os habéis interesado por estas cuestiones, se me ha ocurrido explicar cómo surgió la trilogía (y las series subsiguientes).

Siempre me han gustado los libros de misterio y suspense. De joven leía a los clásicos, como Agatha Christie y Dorothy L. Sayers, y después, con el paso de los años, he ido leyendo prácticamente todo lo que caía en mis manos. Me encantan todos los relatos de misterio, desde las novelas inofensivas en las que prácticamente no hay sangre, hasta el suspense oscuro y perturbador que hoy día domina las listas de los más vendidos.

En cuanto a lo paranormal, recuerdo vivamente que cuando era pequeña volvía a casa corriendo de la escuela para ver los misteriosos episodios de Dark Shadows, una serie que en su día fue muy novedosa. Recuerdo leer libro tras libro sobre temas como la reencarnación, la telepatía, la sanación psíquica, la telequinesis y la precognición. Como ocurría con mis otras lecturas de aquellos años, no tenía un propósito concreto, aparte de ahondar en mis intereses, que eran muy variados. Nunca pensé que algún día daría un uso a los datos, las noticias y las especulaciones que habían quedado almacenados en mi cerebro.

Pero ese conocimiento que había asimilado, como tantas otras cosas en mis años de adolescencia, acabó por salir a la superficie. Y se abrió un hueco en mi escritura, al principio en forma de rasgos y elementos sutiles, y luego de manera mucho más importante. Una protagonista que se esconde del mundo debido a su don parapsicológico; una mansión sureña “encantada”; una pareja cuyo idilio es simplemente el último capítulo de una historia de amor eterno; una familia entera con poderes paranormales...

Era divertido usar esos elementos parapsicológicos dentro del marco de una novela romántica, y suponía, además, un desafío. Pero, poco a poco, mientras mi trabajo progresaba hacia la publicación de títulos por separado, desvinculados de colecciones, descubrí que las ideas que bullían en un rincón de mi cabeza empezaban a cobrar una forma más sombría e inquietante.

Como siempre he hecho caso de mi olfato, presté atención a esas ideas. Y Cassie Neill ocupó de inmediato el centro de la escena. Una mujer con facultades paranormales, llena de talento y de angustia, abocada por sus capacidades y su conciencia a ayudar a los demás, aun a riesgo de su propia vida... y de su cordura. Con Cassie llegó el título Stealing Shadows, y comprendí que tenía en mis manos el comienzo de algo que exigiría más de una novela.

Aquello se me hizo evidente porque había otros personajes que también exigían su historia propia; unos, de manera nebulosa y vaga, porque aún no había llegado su momento de ocupar el centro del escenario, y otros que, plenamente formados, insistían con insolencia en que me ocupara de ellos de inmediato. Personajes como Noah Bishop, experto en perfiles psicológicos del FBI y en muchas otras cosas, cuya historia vi y entendí casi al instante y con sorprendente claridad. Bishop acabó siendo el anclaje de mi trilogía y apareciendo en las tres novelas como personaje secundario. Sólo en el tercer libro ocupó el primer plano para contar su propia historia.

Me di cuenta de que tenía material para unas cuantas narraciones. Así que decidí empezar con tres novelas, una trilogía que estaría relacionada únicamente por los elementos paranormales... y por Bishop. Cada libro sería independiente, pero la trilogía completa contaría una historia más amplia y (confiaba yo) sentaría las bases para futuros relatos.

Así que el primer libro, Stealing Shadows, narra la historia de Cassie Neill, una mujer con facultades extrasensoriales, frágil y herida, cuya determinación de vivir sola y en paz se ve rota por la furia sangrienta de un asesino. Es también la historia de Ben Ryan, un abogado de pueblo y ex juez que no cree en lo paranormal... hasta que Cassie Neill irrumpe, angustiada, en su despacho.

El libro segundo, Hiding in the Shadows, nació, a diferencia de la mayoría de mis novelas, literalmente de un solo momento de inspiración, con un «¿y si...?» que me dio el eje central de toda la historia. Es más frecuente que tenga varios de esos “momentos”, unas cuantas ideas distintas respecto a los personajes y la trama que finalmente se funden en una sola historia. Puedo contar con los dedos de una mano las veces que, en mis más de veinte años de carrera, he visto la premisa central de una narración en un solo instante deslumbrador antes de escribir una sola palabra de ella. Es un suceso extremadamente raro, una de las “posibilidades” mágicas de la literatura que me impulsan a seguir escribiendo, porque, cuando ocurre, el trabajo se convierte en puro placer... al menos, durante ese instante prodigioso.

En Hiding in the Shadows experimenté ese momento de inspiración, y la idea encajó bien con los temas paranormales en los que quería indagar. La historia difiere de Stealing Shadows en varios aspectos: tiene lugar en Atlanta, una gran ciudad, en vez de en un pueblecito; los elementos parapsicológicos son menos evidentes; y el desarrollo de la relación entre los protagonistas es mucho más... conflictivo. Bishop aparece, por supuesto, y en el transcurso de la historia descubrimos un par de cosas más acerca de él, incluido el hecho de que está trabajando para crear una unidad nueva dentro del FBI, en la que se pondrá al frente de un equipo de agentes con capacidades muy específicas.

Una de las primeras críticas de Hiding in the Shadows hablaba de “humo y espejos”, y creo que su autor tenía razón: nada en esta historia es lo que parece... incluidos varios de los personajes.

El libro tercero, Out of the Shadows, tuvo más tiempo para “bullir” en un rincón de mi mente antes de que empezara a escribirlo. Siempre pasa lo mismo con las trilogías, y es una de las razones por las que me encanta escribirlas. Cuando empieza la verdadera escritura, tanto los personajes como la trama suelen estar casi desarrollados, lo cual hace que la tarea de poner la historia sobre papel sea mucho más fácil de lo habitual. Naturalmente, “más fácil” no significa necesariamente “fácil”. Uno de los placeres de ser escritora (sobre todo si se es una escritora que improvisa, sin usar nunca un bosquejo de la historia) es que lo inesperado siempre acaba por asomar la cabeza y no sólo sorprende al autor, sino que frecuentemente exige ajustes interesantes en el “plan”, fuera cual fuese, que tuviera en mente.

Yo sabía que aquélla sería la historia de Bishop; conocía su pasado, los errores que había cometido, sus arrepentimientos y sus tragedias; y sabía que volvería a encontrarse con la mujer a la que había amado (y herido profundamente) años atrás. Sabía que estaba al frente de una unidad de élite del FBI, un grupo de hombres y mujeres con habilidades únicas, agentes que él mismo había reclutado y moldeado para convertirlos en un equipo de investigadores extremadamente eficaz, si bien poco ortodoxo.

Sabía todo eso. Lo que no sabía era que la historia acabaría siendo tanto de Bishop como de Miranda, tanto acerca de una mujer excepcionalmente fuerte como de un hombre enigmático y fascinante. Y aunque sabía que más de un personaje poseía facultades paranormales, y que esas facultades tendrían un peso importante en el desarrollo de la trama, más de una vez me vi sorprendida por una situación inesperada, por una pura sorpresa.

A veces, lo que sale de las sombras no es en absoluto lo que uno imagina. Verdades y mentiras, monstruos y ángeles, peligro mortal e increíble felicidad. A veces, lo que hay a la vuelta de la esquina es tan inesperado que te pilla completamente desprevenido.

Aunque seas el autor.

Esta trilogía sentó, en efecto, las bases para futuras historias. Y toda esa información que yo había almacenado en mi cerebro durante años, todos aquellos datos y especulaciones sobre los fenómenos paranormales, se conjugaron a la perfección con mi gusto por el misterio y el suspense... y con la siempre fascinante dinámica de las relaciones entre hombres y mujeres. Nunca supe, cuando de niña veía embelesada Dark Shadows, que algún día crearía mi propia “mitología”, mi propio mundo de lo extrasensorial. Y jamás habría adivinado cuánto iba a disfrutar al hacerlo.

Así que... ¿os habéis preguntado alguna vez cómo sería leer el pensamiento de los demás? ¿Ver el futuro antes de que suceda? ¿Mover objetos con la mente, o sanar con vuestras manos? ¿Y si pudierais sentir las emociones de otras personas? ¿Y si pudierais hablar con los muertos?

Parte del placer de ser escritora consiste en la capacidad de crear un mundo en el que lo paranormal es normal. En el que las facultades poco frecuentes de hombres y mujeres sólo les hacen más humanos.

Me gusta este mundo. Espero que a vosotros también.

Ah, y respecto a si yo tengo facultades extrasensoriales...

Sabía que ibais a hacerme esa pregunta.

¡Feliz lectura!

Kay

 
Sitio Web
powered by FreeFind
footerbarr
 
 
footerizq
footerder