Biografía
Desde que era una cría, siempre he pensando que nací con un siglo de retraso. Me imaginaba a mí misma llevando una falda con miriñaque y bebiendo julepes de menta en el porche delantero de alguna magnífica mansión, o corriendo por las calles brumosas de Londres en un elegante carruaje, dirigiéndome al encuentro de mi apuesto príncipe.
Por supuesto, siempre hay algún pesimista al que le gusta recordarme que, después de una semana sin teléfono, sin televisión y sin aire acondicionado, estaría más que dispuesta para volver a casa como alma que lleva el diablo. Sin embargo, ¿qué saben ellos? Soy la mayor de tres hermanos. Crecimos en una pequeña localidad de Indiana, dónde aún resido con mi querido terrier Yorkshire, Skittle. Estoy, y siempre he estado, muy unida a mi familia, y adoro a mis dos sobrinos y a mi sobrina. En mi opinión, lo mejor de ser una tía cariñosa es poder mimarles todo lo que quiero, y después mandarles a casa con sus padres. Ahhhh. Lo mejor de ambos mundos.
Tímida y callada, desarrollé mi amor por la lectura a los dos años, cuando mis padres me contaron que descubrieron que sabía recitar la noche antes de Navidad mientras fingía leer un libro y pasar las páginas en el momento exacto. Mi amor por la escritura continuó creciendo cuando mi madre me regaló un libro de Trixie Belden por mi séptimo cumpleaños. Las aventuras de esa chica detective me fascinaron y, después de aquello, siempre se me veía con la nariz pegada a las páginas de una novela. Muy pronto comencé a imaginar y escribir mis propias historias para compartirlas con mis amigos. Sin embargo, mi amor por las novelas románticas no surgió hasta la EGB, cuando decidí husmear en el cajón de la mesita de noche de mi madre y encontré “Una Rosa en Invierno” de Kathleen E. Woodiwiss. La devoré prácticamente en un santiamén, ¡fue un cambio para toda la vida! Desde ese momento, todos mis relatos adquirieron un tinte romántico. Hummn… a aquella chica detective de mi última historia seguro que le encantaría tener un novio...
Después de eso, leí toda novela romántica que caía en mis manos y, aunque me gustaban de todo tipo, mis preferidas eran las históricas en las que había toda clase de riquezas y lujos, sobre todo aquellas con un pequeño toque de misterio o suspense. Me encantaba perderme en otro lugar y otra época, y me propuse que algún día escribiría novelas de ese tipo, que sería una escritora de novelas histórico-románticas.
Han pasado unos cuantos años y, actualmente, soy miembro de la RWA y de las Escritoras Románticas de Kentucky, con un maravillo grupo de solícitas damas con un enorme talento que me han ayudado a hacer realidad mi más deseado sueño. ¡Ya me han publicado! Y puedo deciros lo emocionada que estoy por poder compartir los personajes de mi invención con todas vosotras… ¡y por fin decirle a mi profesora de inglés de décimo curso, que siempre me quitaba los libros, que realmente estaba documentándome para mi futura profesión! Y, aunque todavía me queda vivir en aquella magnífica mansión con pórtico o visitar las nebulosas calles de Londres, tengo fe. Después de todo, el resto de mis sueños se están haciendo realidad, y la esperanza es lo último que se pierde. |