¿Alguna vez habéis intentado escribir vuestra biografía? Permitid que os diga que no es cosa fácil. Quiero decir que, para mí, mi vida es divertida, pero ¿de verdad puedo esperar que nadie más la encuentre interesante o entretenida?
Crecí siendo la menor de cuatro hermanas. Sí, mi pobre padre jamás tuvo una sola oportunidad. Naturalmente, los primeros doce años, más o menos, fueron los más sencillos, estoy convencida. Pero intenta imaginar ser el único hombre en una casa llena de mujeres, cuando se nos cruzan los cables es un constante rompecabezas.
Logramos sobrevivir y ahora todas estamos casadas y tenemos hijos... podría decirse que es una justa venganza. Mi esposo y yo hemos sido bendecidos con tres hijos, y aunque hay días en que daría cualquier cosa por aburrirme, aunque fuera durante unas pocas horas, son muchos más los días en que me pregunto cómo iba a sobrevivir sin ellos. El otro día paseaba con mi hijo pequeño (tiene 6 años), y sin venir a cuento me suelta: «Odio que se me quede un pedo atascado en el culo».
Estoy segura de que una «buena madre» hubiera aprovechado la ocasión para explicar que no es educado hablar de esos temas, pero es un poco duro decir algo cuando te estás partiendo de risa. Y así es la vida en la casa de los Drewry; pedos, eruptos, Bob Esponja y cualquier cosa que trate de sables y lucha de espadas.
A diferencia de otros escritores, no tengo ninguna licenciatura superior y jamás he tenido una fabulosa carrera. He sido camarera de hotel, llevado poliéster marrón y naranja y vendido perritos calientes, y pasado innumerables veranos ordenando tornillos y metiéndolos en sus contenedores específicos.
Son muchos los consejos que se le da a un escritor y todos parecen un cliché, pero son todos ciertos. Tienes que desearlo. No, no sólo desearlo, tienes que DESEARLO. Tienes que ser capaz de aceptar una negativa, luego otra y otra y otra más. No recuerdo cuántas cartas de rechazo he coleccionado durante estos años, pero admito libremente que algunas de ella eran más que buscadas. Estoy hablando de ese primer libro que escribí; ése del que estaba convencida que Harlequín me quitaría de las manos sin perder un segundo. Simplemente sabía que intentarían por todos los medios que firmase un contrato para un montón de libros con un anticipo de seis cifras.
Sí, bueno, no tanto en realidad.
El libro es malísimo, aún no me creo que no pusieran mi nombre en una lista negra por toda la ciudad de Nueva York. Pero entonces, de algún modo, llegó la milagrosa llamada.
8 de septiembre, 2004
Llegué a casa y me encontré un mensaje de voz y un email de Hilary Sares, de la editorial Kensington, diciéndome que quería comprar mi libro. Segura de que tenía que ser una broma, le devolví la llamada. Traté de parecer todo lo profesional que pude; de hacerle pensar que había estado esperando su llamada todo el tiempo. ¡Qué tonta soy! En cuando colgué el teléfono, llamé a mi marido, que se encontraba fuera de la ciudad.
Me saltó el buzón de voz. ¡Las mejores noticias de mi vida como escritora y esta gritándole a su buzón de voz!
Llamé a mis padres. Buzón de voz.
Llamé a mi hermana. Buzón de voz.
Llamé a mi otra hermana. Buzón de voz.
Llamé a mi tercera hermana... Sí, otra vez el buzón de voz.
Entonces llamé a mi amiga Wendy, que fue quien me metió en el mundo de la romántica.
¡Ay!. ¿Tengo que decirlo?
Sin nadie a quien contárselo, y sin chocolate ni champán en casa, me resigné a fregar los cuartos de baño. ¡Qué vida tan romántica!
Mi primer libro, Here Comes the Bride, se publicó en mayo de 2005, y Charming Jo en septiembre de 2006. Ahora estoy trabajando en varias ideas, ambas contemporáneas e históricas, algunas puramente románticas y otra con elementos paranormales. ¡Os mantendré informados!
Con los años nos hemos mudado de la costa de la Columbia británica al encantador territorio de Yukon, a los fríos territorios del noroeste donde conocimos a algunas de las personas más asombrosas que pude imaginar y ahora estamos otra vez a nuestra preciosa Columbia.