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Autora de una docena de novelas románticas, la trayectoria profesional de Laura Lee Guhrke recorrió diversos campos hasta que, entrados los treinta, descubrió su vocación como escritora de literatura femenina.
Nacida en una comuna hippie de Santa Mónica (Estados Unidos), su infancia transcurrió entre los sueños y las ilusiones que marcaron los años 60. Tras haber intentado ser periodista, graduarse en Finanzas en la universidad, recorrer Europa con una mochila, soñar con abrir una cafetería, trabajar como publicista y montar una empresa de catering que organizaba las mejores fiestas para ejecutivos de Hollywood y las agencias de publicidad de la zona, renunció a la vida loca y volvió a Idaho –donde se había trasladado a vivir a los diez años con sus padres, dejando atrás el mundo hippie–. Allí se encontró con la que había sido una de sus grandes pasiones, la lectura, hasta el punto de que se animó a trasladar al papel las grandes historias de amor que siempre le habían encantado. Influenciada por figuras como Jude Deveraux o Judith McNaught, sus primeros textos generaron admiración y reconocimiento. Harper Collins compró su segundo manuscrito, que acabó siendo su primer libro publicado, Prelude to Heaven.
Los lectores de habla hispana pudimos conocerla en el 2007 gracias a Esencia, el sello de novela romántica del Grupo Planeta, que publicó en Enero de ese mismo año Amor prohibido.
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