Lord of Sin
portada
 

Editorial: No publicado
ISBN: ---
Género: Histórico - Regencia
Serie: Primer libro de la serie Sin

Título Original: Lord of Sin
Editorial / Fecha: Bantam Books / Mayo, 2005
ISBN: 0553587307

Cuando el despreocupado y libertino Ewan McLean hereda el título de Conde, los planes para su nueva fortuna están estrechamente unidos a su estilo de vida: aumentar su colección de arte erótico y sus costosas amantes... hasta que se encuentra con su nueva e intrigante responsabilidad.

Bride Cameron es bella, soltera y la única encargada del cuidado de sus tres hermanas pequeñas. Ahora, es obligación de Ewan proveerla de todo lo necesario para que no le falte de nada. Pero, para su asombro, lo último que esa fierecilla quiere es su ayuda. Debería ser fácil convencerla. Sin embargo Bride, con su fogosa mirada y agudo ingenio, es la mujer más fascinante que Ewan haya conocido en su vida y tiene toda la intención de hacerla suya –y enterarse cómo se las ha apañado para salir adelante sin ningún tipo de protección y ayuda. Ahora, Ewan se ha prometido a sí mismo lograr su meta aún cuando tenga que utilizar todas las armas de seducción por las que es tan conocido...

Cuando Ewan Mclean es llamado por su tío ya se esperaba la escena que se desplegaba ante sus ojos. No en vano, no era la primera vez que su tío afirmaba hallarse en su lecho de muerte, y probablemente no sería la última. Durante la conversación que mantienen ambos hombres, el conde Lyndale le pide que sea quien le transmita a su heredero una última voluntad, y le hace prometer que se ocupará de que lo cumpla. Hace años, el conde fue responsable de la ruina de un hombre, y ahora quiere ocuparse de que no le falte de nada a su familia. Cuando el conde muere, y también su heredero, recae sobre Ewan el condado y el título… ¡vaya una mala noticia!

A Ewan McLean se le conoce por ser un auténtico libertino y anfitrión de las fiestas más salvajes y depravadas de todo Londres. También es célebre por ir de amante en amante, por su reticencia a tener obligaciones de ningún tipo, y por ser uno de los mayores coleccionistas de arte erótico del país, además de un entendido en el arte de los grabados.

Ahora, Ewan tendrá que viajar hasta un remoto rincón de las Highlands para hacerse cargo de la tarea que le dejó encomendada su tío. Nada más llegar se topa con un duelo entre dos jóvenes, sólo que uno de ellos resulta ser Bride Cameron, la hija mayor del hombre al que arruinó su tío.

Bride lleva años ocupándose del bienestar de sus tres hermanas pequeñas tras la muerte de su padre. Lo que esta pelirroja no se esperaba es la molesta e irritante intromisión del nuevo Conde Lyndale, que ahora tiene la absurda idea de que todas ellas se tienen que un mudar a Edimburgo. Bride, por supuesto, se niega. No le queda otro remedio ya que tiene un problema que sólo puede solucionar si permanecen donde están. Su padre se dedicó durante un tiempo a hacer falsificaciones de grabados. Pero eso no es lo peor, porque además también confeccionó las planchas para imprimir billetes del banco de Inglaterra.

Hace un año, unos ladrones aprovecharon su ausencia de la casa mientras estaba con Walter, su amante, para entrar a robar, llevándose algunas de las planchas de ciertos grabados y, por supuesto, las de los billetes de mayor valor. Walter se marchó tras la pista de los ladrones… y, desde entonces, no ha vuelto a saber de él, pero ya han aparecido varios billetes impresos. Bride teme que si se siguen confeccionado billetes falsos llegará un momento en que alguien descubrirá el origen de éstos y tanto ella como sus hermanas serán acusadas de estafadoras. Bueno, la verdad es que, aunque no han usado las planchas de más valor, sí que es cierto que han usado las otras, cambiando el dinero en la capital para después repartirlo entre los más necesitados de la región, al igual que lo hacía su padre.

Por lo tanto, la aparición del conde es realmente poco grata… y más cuando Bride comienza a sentirse atraída por él.

Después de que Bride consienta en que el conde provea una cuantiosa suma para facilitar el que sus hermanas puedan casarse o, en caso contrario, mantenerse por sí mismas con cierta comodidad, Ewan se marcha de regreso a Londres, pues no desea sucumbir a la tentación de seducir a la mujer que está obligado a cuidar.

Pero los acontecimientos obligan a Bride y sus hermanas a viajar a Londres, ¿y qué mejor sitio para instalarse que la casa del Conde Lyndale? Ni que decir tiene que Ewan no se siente demasiado feliz de tener que acoger en su casa a cuatro mujeres que amenazan con cambiar su escandalosa vida…