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Rachel Gibson nació y creció en una pequeña casa llena de niños y animales. Su padre trabajaba en una compañía de telefonía y su madre se dedicó a cuidar de ellos.
Durante sus años de colegio, a Rachel no le gustaba leer, a diferencia de lo que sucede con otros escritores, que nada más nacer saben que quieren dedicarse a escribir. Rachel sólo soñaba con convertirse en jugadora de "tetherball" o en enfermera... pero sufrió su primera herida y se dio cuenta que eso no era lo suyo. Tras esto se dedicó a ir creciendo como todos los niños de su edad, ajena a tres acontecimientos futuros que marcarían su verdadera profesión.
Primer acontecimiento: los coches y el aburrimiento. Durante el instituto, Rachel y su mejor amiga, Breon, se aburrían soberanamente —por lo que siempre se estaban metiendo en líos. Un día decidieron saltarse las clases y dar un paseo con el Chevy Vega de Rachel. Sí, en su momento parecía un plan estupendo. Se metieron en el coche y condujeron durante millas y millas de desiertas carreteras... hasta que Rachel perdió el control y se estamparon en la cuneta. ¡Menudo susto!, y encima cuando se enterasen sus padres seguro que la iban a castigar de por vida. Solución: inventarse una excusa. Se fueron con lo que quedaba del Vega hasta el instituto, lo aparcaron y Rachel le dijo a sus padres que algo debió ocurrir mientras estaba en clase. Y así fue como Rachel supo que podía inventarse buenas historias.
Segundo acontecimiento: La televisión se estropea. Tras el instituto, Rachel conoció a su marido y dejó atrás eso de inventarse historias. Tuvo tres hijos y lo único que recuerda de los veinte a los treinta es que estaba muy cansada y que el único libro que leyó fue el de Dr. Seuss. Pero entonces el mundo se le vino encima: ¡la televisión se estropeó!, y mientras la arreglaban a Rachel no le quedó más remedio que buscarse un entretenimiento. Y así fue como descubrió a David Copperfield y su amor por la lectura.
Tercer acontecimiento: Shirley Busbee. Tras años leyendo a Hawthorne, Tolstoy y Flaubert, Rachel empezó a hartarse de escritores con tintes machistas... hasta que una amiga le dejó "La Rosa de España" y se enamoró perdidamente de la novela romántica. En su cabeza empezó a formarse la idea de escribir su propio romance... le llevó seis años terminar varios manuscritos y una pila de cartas de rechazo hasta que publicó su primera novela Simply Irresistible.
Y el resto de la historia ya la conocéis. |