Nunca he logrado entender porqué alguien podría interesarse por mi biografía. Ahora bien, si lo que quieres es saber cómo se fraguan las historias en mi mente, quizá las siguientes palabras te sirvan de ayuda.
Nací en Houston, Texas, donde viví hasta que mis padres se divorciaron y mi madre se mudó con todos nosotros a vivir a Europa. Los primeros años vivimos en Inglaterra, hasta que perdimos a un ser querido como consecuencia de un atentado del IRA, lo que hizo que mi madre decidiera que nos trasladásemos a España.
Allí, mi madre se hizo amiga de varias personas de habla inglesa, incluidos dos contrabandistas de diamantes sudafricanos, un danés fugitivo y varios gángsters ingleses –mi madre me ha pedido encarecidamente que ponga que también conoció a buena gente. Dejamos España, y viajamos a África y muchos más lugares, pero después de varios años en el extranjero regresamos a Texas. Mi madre se casó con un empresario inglés –se enamoraron locamente en España– y él nunca regresó a Europa, sino que decidió quedarse a vivir con su mujer y sus hijos en un lugar que sólo había visto en las películas.
Me gradué en la Universidad de Texas en la especialidad de estudios de Oriente Medio, con la esperanza de trabajar en alguna embajada de los Estados Unidos, pero entonces conocí a mi marido, Gaston. Él era un auténtico encanto, listo y divertido… ya sabéis como es esto del amor. Así que terminé dando clases de economía durante varios años hasta que decidí quedarme en casa con nuestros dos brillantes y preciosos hijos.
En todos esos años nunca había leído ninguna novela romántica, hasta que tropecé con una de Roberta Gellis mientras me recuperaba en Canadá de una enorme hemorragia (es una larga historia). Siempre me ha gustado la época medieval, así que me hice con otra novela romántica y quedé enganchada para siempre.
Un año más tarde decidí probar suerte y empecé a escribir novela romántica. He tenido la gran suerte de descubrir a la Asociación de Escritores Románticos de América, y más suerte aún de vivir en Austin, con unos editores especializados en este género tan maravillosos y generosos que me han ido ayudando y ofreciéndome su sabiduría. ¡Ya está! |