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Soledad Pereyra nació en San Cayetano, Argentina, en 1977. Actualmente vive con su familia en Quequén-Necochea, una ciudad de la provincia de Buenos Aires junto a las playas del Océano Atlántico.
Ávida lectora de literatura romántica y otros géneros, se dedica a escribir desde hace varios años.
He aquí un secreto es su primera novela publicada.
Soledad nos habla...
Muchas se preguntarán quién soy; quién es esta autora novel que sale al ruedo desde
Argentina con una novela romántica fruto de una convocatoria. Aquí va un intento de
contarles un poco de mí. Soy Soledad Pereyra. Llevo una vida normal, repartida entre una
hija divina de cinco años, que es la luz de mis ojos, un hogar con hombre incluido, una
hermosa familia, un surtido de pequeños placeres pero también con obligaciones. Soy muy
familiera y amante de tener mis propios espacios.
Me encanta leer, y no solo romántica, así que cada vez que empiezo una novela leo
mucho sobre algún tema en particular que necesito investigar y para mi escritura me gusta –dentro de lo posible– meterme en la piel de mis protagonistas. En el caso de He aquí un
secreto, pedí consejos a una amiga y me animé a pintar algunos cuadros con óleos –al igual
que Azul, la protagonista– para saber qué es lo que siente un artista ante un lienzo en
blanco.
Un día de marzo, una amiga me pasó un mail en el que me contaba sobre la
convocatoria que realizaba la editorial Vestales para el sello “La Educación Sentimental”;
en un primer momento no la tomé en cuenta y después pensé que no perdía nada con
intentarlo. Si no resultaba, estaba en mis planes entrar a un concurso de novela romántica
en España.
Desde el momento en que envié un mail a Vestales para hacer unas preguntas obtuve
respuestas rápidas; así que, cuando una semana después, entré a mi correo y vi que había un
mail de la editorial no supe cómo tomarlo. Sí, estaba sorprendida, una se hace a la idea de
que el tiempo de respuesta será largo. Lo abrí sin muchas expectativas, segura que allí
habría una frase amable y agradable y un “no es lo que buscamos”. Sin embargo, cuando leí
que estaban interesados en lo que habían recibido y que me proponían una charla... ¿qué
puedo decir? Sentí esperanza, una alegría difícil de describir, la certeza de que mis historias
podían gustar, que a alguien más podía parecerle interesante lo que yo escribía. Corrí a
contarle a mi familia... no podía dejar de saltar por la casa.
Escribo cuando tengo ganas, de no ser así, no me quedo mirando la hoja en blanco. No
tengo un método definido, soy autodidacta, así que cuando hago las tareas de la casa,
cuando camino por la calle, cuando intento dormir y el sueño es esquivo; si hay historias
que aparecen, rasgos de un futuro protagonista o bien el giro para una novela que estaba
suspendida me dedico de lleno a escribir como me sale del corazón, luego la pulo, la corrijo
y atiendo los detalles.
Sobre mis autoras favoritas voy a ser muy contundente y muy escueta, la única de la
que compro libros con los ojos cerrados es de Julie Garwood, creo que es mi única
incondicional. Sin embargo, en mi biblioteca abundan libros de Lindsey, Deveraux, Quick,
algunos de Kleypas, Dodd, Skype, Bonelli, D`Alessandro... un surtido de todas las autoras
que han salido ahora; muchos de esos libros aún están sin leer porque cuando escribo no leo
romántica.
Tengo algunas novelas terminadas, algunos argumentos sin trabajar y actualmente estoy
escribiendo otra novela contemporánea.
He aquí un secreto es una novela muy querida por mí, los protagonistas se ganaron mi
amor, y no siempre sucede eso cuando se escribe, hay protagonistas que son más “fuertes”
que otros, por el solo hecho de que a medida que se extienden las páginas siento que los
personajes actúan por sí solos. Para esta historia quiero lo mejor, quisiera que fuera leída
por la mayor cantidad de lectoras y tengo la esperanza de que a muchas les pase como a mí:
que esta pareja les sea difícil de olvidar.
Ante mi primera presentación siento ansiedad. Esa es la única palabra que me viene a la
mente y que siento en el corazón. Sensaciones ambiguas de querer ver la cara de las
lectoras y el miedo a no poder mantener a raya mi timidez.
De todo corazón les doy las gracias por el interés que muestran, aun sin haberme leído
todavía, deseo que esta novela les guste tanto como me gustó escribirla; y que este título
sea el primero de una larga lista; y lo que es mejor: quiero establecer una estrecha relación
con todas las lectoras. |