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Entrevista
 
Teresa Cameselle

Querida Teresa, lo primero es felicitarte por ser la ganadora del I Premio Talismán de Novela Romántica, agradecerte que compartas tu tiempo con nosotras y con tus futuras lectoras. Añadir que es además emocionante entrevistar a una autora española a punto de publicar que además, es una compañera con la que hemos compartido momentos divertidos, debates y opiniones. Habitualmente hacemos la entrevista después de que la novela haya salido al mercado, en este caso, hemos preferido que las lectoras conozcan a la persona y a través de ella a su novela.

T.C. Una vez más, muy agradecida por vuestras felicitaciones y por el trato tan especial que me estáis dando.

A.S. Eres la ganadora de uno de los dos premios de novela romántica que actualmente hay en España, y la segunda autora en ser publicada a través de ellos ¿Qué te pasó por la cabeza cuando te comunicaron la noticia?

T.C. La sensación mayor, creo, es la de irrealidad, la de “esto no está pasando”. Esa sensación sigue ahí, es difícil desprenderse de ella, quizá cuando tenga el libro publicado en mis manos.

A.S. Sabemos lo complicado que es para cualquier escritor conseguir ser publicado, algo que resulta todavía más difícil si hablamos de una escritora de habla hispana que escribe dentro del género romántico. ¿Cómo ha sido para ti?

T.C. Si no hubiera aparecido esta oportunidad de optar a un premio, mi novela seguiría en el cajón quien sabe cuanto tiempo. Me daba auténtico pánico enviarla a una editorial y sufrir su rechazo. Sin embargo, ante esta convocatoria, supe que era la oportunidad esperada. La novela se presentaba con seudónimo, lo que nos coloca en igualdad de condiciones a todos los competidores. Aquí sólo importaba la novela, no que fueras un autor ya conocido u otros intereses que, según se dice, se pueden dar en otros certámenes más antiguos y famosos.

A.S. Ésta es obligatoria, sabiendo además que has escrito, y publicado, novelas cortas de otros géneros, quedando además como finalista en dos premios, el premio Acumán y en el de la Voz de Galicia ¿cómo descubriste la novela romántica? ¿Qué fue lo que hizo que te decidieras por el género, y encuadraras tu novela en un periodo histórico?

T.C. Leo novela romántica desde hace muchos años, aunque reconozco que últimamente la había tenido algo olvidada. En algún afortunado momento, navegando por la red fui a dar con vuestro foro, y allí descubrí a las nuevas autoras y géneros que nos llegan, masivamente, desde el extranjero, lo que me llevó a retomar mi antigua afición. El borrador de “La hija del Cónsul” lo tengo en un cajón desde hace años, a la espera del momento propicio para ver la luz. Siempre me fascinaron las historias orientales, los harenes, las odaliscas y los príncipes con turbante. Cuando me estaba documentando para darle cierta veracidad a mi historia, me enamoré de Estambul, el Gran Bazar, el palacio de Topkapi, el Cuerno de Oro, se convirtió para mi en el lugar perfecto para mi novela, y así lo he reflejado, aunque cambiándole el nombre.

A.S. ¿Lees novela romántica? ¿Quiénes son tus autores favoritos y de qué forma crees que te han inspirado a la hora de escribir? ¿Cuál es el primer y último libro que has leído?

T.C. Como ya he dicho antes, soy lectora de romántica desde hace años, aunque con ciertas lagunas en el tiempo. El primer libro, el que me deslumbró y enamoró, para mi fue “Cenizas al viento” de Kathleen Woodiwiss, junto con “Una rosa en invierno”, “Shanna” y “El lobo y la paloma” de la misma autora, son para mi fuente inagotable de placer como lectora y de inspiración a la hora de escribir. En aquellos tiempos también descubrí, y me gustaron, a Johanna Lindsey, Amanda Quick, Jude Deveraux, etc. De las que he descubierto más recientemente, me están gustando Laura Kinsale, Robin Schone, Lowell, Elliot...

A.S. Cuando escribes, ¿te impones un estricto horario diario? ¿Cómo es un día cotidiano en la vida de Teresa cuando está escribiendo una novela? ¿Te resulta complicado combinar tu faceta como madre y trabajadora con tu faceta como escritora?

T.C. Mis horarios los marcan mis hijos y el trabajo, en fin, como a todas las que compaginamos familia y empleo ¿no? Para escribir tengo que literalmente “robar” ratos libres a mis ocupaciones diarias. Mi truco consiste en ir trabajando mentalmente con el capítulo y, cuando me siento, escribirlo a toda velocidad, como si me estuvieran dictando. De algo me tiene que servir ser buena mecanógrafa.

A.S. ¿Hay algo en particular que te ayude a escribir?

T.C. Leer novelas con temática similar a lo que voy a escribir. Me ayudan a situarme.

A.S. ¿Realizas algún tipo de documentación para tus libros? ¿Cuánto tiempo tardas en escribir una historia?

T.C. La documentación es imprescindible en este tipo de novela. Los lectores son gente muy avispada, a la caza de gazapos. No puedes ir y decirles que en la España de 1880 reinaba Felipe II, o que en un harem turco se desayuna chocolate con churros; hay que ser un poco serio, sin pretender, que tampoco es el caso, escribir una verdadera novela histórica. No podría decir cuánto tiempo me lleva escribir una novela, porque depende de muchos factores personales, no sólo de mi imaginación ni del tiempo que tardo en desarrollar la historia.

A.S. El proceso creativo es algo verdaderamente mágico y algo que requiere una enorme dosis de imaginación por parte del autor, pero, aparte de la imaginación, ¿alguna vez echas mano de experiencias personales a la hora de escribir tus historias? A la hora de comenzar un nuevo libro, ¿tienes clara toda la trama y los personajes desde un principio, o te dejas llevar?

T.C. Cuando escribo una historia tan alejada de mi mundo real como puede ser “La hija del Cónsul”, las experiencias personales no me son apenas de utilidad.

Empiezo una historia cuando tengo muy clara la idea principal, los personajes protagonistas, el lugar y la época. Digamos que es como un esqueleto y, poco a poco, según lo voy pasando de mi cabeza al ordenador, va tomando cuerpo.

A.S. ¿Qué características NO pondría nunca Teresa en un héroe de novela (o en una heroína)?

T.C. No se debe decir nunca, creo, pero bueno, ahí va. Creo que nunca utilizaría como característica destacable de mi protagonista masculino la arrogancia, algo que me parece que está demasiado sobrevalorado. Me consta que la mayoría de las lectoras escaparíamos como el fuego si se nos acercara un tipo como –poniendo un ejemplo televisivo- House o Shark. En cuanto a las mujeres, no soporto a las que se meten siempre en líos a sabiendas y/o las patosas, por seguir con series de televisión, mi protagonista nunca sería Susan Meyer.

A.S. ¿Cómo definirías tu estilo? ¿Qué es lo que el lector puede encontrar al abrir un libro tuyo?

T.C. Cuando escribo historias románticas busco ante todo, conmover, entretener y enamorar al lector. Mis historias son fantasías, cuentos para adultos que aún añoran a La Bella Durmiente o La Cenicienta, que aún pueden llorar al ver a Blancanieves dentro de su ataúd de cristal, sabiendo que pronto llegará el príncipe a despertarla.

A.S. Tu primera novela, La hija del cónsul, es según el jurado del premio una novela con un fino erotismo. ¿Qué hay de imaginación y qué de experiencias vividas en este trabajo?

T.C. Solo puedo decir que cuando se habla de erotismo es por la época y el lugar. El harem, con todo lo que conlleva, es un símbolo erótico que ha inspirado tanto a la literatura como al cine desde siempre. La frontera entre imaginación y experiencias me resulta difícil de trazar.

A.S. Hablemos un poco de los personajes. ¿Cómo haces para definir sus variadas personalidades y dotarlos de vida propia? ¿Alguna vez te ha ocurrido que al terminar un libro alguno de tus personajes es diferente a cómo lo habías imaginado en un primer momento?

T.C. Siempre procuro que mis personajes tengan determinadas características. Un rasgo físico reconocible, una afición o profesión, y una serie de pequeños detalles que doten de vida a ese esqueleto del que antes hablaba. También es cierto que por el camino, en una historia larga como es “La hija del Cónsul”, los personajes cambian porque las circunstancias les hacen madurar, replantearse sus creencias y convicciones, lo cual resulta muy interesante y enriquecedor.

A.S. En esta tu primera novela has elegido un periodo histórico muy concreto. ¿Tienes pensado escribir siguiendo la línea de este primer trabajo?

T.C. El último cuarto del siglo XIX y los comienzos del XX me fascinan. Solo con pensar en los grandes cambios que aparecieron en tan pocos años, los automóviles, la aviación, la fotografía, el cine... Creo que es una época maravillosa y poco explotada actualmente en la literatura. Quisiera contar la historia de esas mujeres que pasaron del corsé y el miriñaque a los vestidos de charlestón, de las puestas de largo y los bailes de salón a manifestarse por las calles exigiendo sus derechos. Fue un tiempo de pioneros y visionarios, una fuente inagotable de grandes historias.

A.S. Si bien las escenas de sexo no son indispensables en una novela romántica, sí es algo que suele gustar bastante al lector. ¿Te resulta complicado escribir estás escenas? ¿En qué piensas a la hora de escribirlas?

T.C. Para mi es una parte más de la historia, pero no la más importante. Procuro dotar las descripciones de un aura de romanticismo y delicadeza, sin caer en cursilerías, pero tampoco en una crudeza innecesaria.

A.S. ¿Podrías hablarnos un poco de lo que vamos a encontrar en La hija del cónsul?

T.C. Una fantasía heredera de “Las mil y una noches”. Aventura, acción, entretenimiento. Y, por supuesto, una historia de amor con letras mayúsculas.

A.S. Sabes que somos curiosas por naturaleza, y por ello las siguientes preguntas no te extrañarán. ¿Con qué vas a sorprendernos a continuación? ¿Podrías darnos un pequeño adelanto?

T.C. Como descubriréis al poco de comenzar la lectura, el Cónsul no tiene una sola hija. Tiene dos. (Esta es una respuesta muy gallega.)

A.S. ¿Qué les dirías a las personas que siguen intentando que publiquen su trabajo?

T.C. Un tópico: que trabajen mucho, que sean muy críticas consigo mismas y que busquen consejo profesional sobre sus historias.

A.S. Por último, nos gustaría darte una vez más las gracias, para nosotras es un verdadero placer haberte podido entrevistar. Desde aquí te deseamos la mejor de las suertes en esta andadura y estamos convencidas que La hija del cónsul es sólo el primero de muchos trabajos.

T.C. Gracias a vosotras de nuevo. Nada me haría más feliz que dedicarme por entero a la escritura, si hay suerte y mi novela tiene una buena acogida, quizás vea mi sueño hecho realidad, y ese sería el mejor de los premios.

 
     
 
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