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La extraña
Autor: Sandor Márai
Colección: Salamandra
PVP:
Fecha publicacion: Abril 2008
Argumento: De viaje por el Mediterráneo camino de Grecia, Viktor Henrik Askenasi, respetado profesor del Instituto de Estudios Orientales de París, se hospeda unos días en el concurrido Hotel Argentina, en Dubrovnik. Cercano a la cincuentena, el profesor ha decidido iniciar este singular viaje en solitario en busca de la respuesta a cierta inquietud que lo atormenta desde siempre y que lo llevó, unos meses antes, a abandonar a su esposa Anna y a su hija para entregarse a una relación «incómoda» —como la llaman sus amigos y colegas— con una joven bailarina rusa. En la manera de ser de Eliz, en su facilidad para amar y ser amada, en su ingenua y generosa manera de relacionarse con todos los seres vivos, Askenasi ha descubierto un reducto de libertad, asumiendo las consecuencias de su comportamiento como un paso ineludible en el camino hacia la plenitud. Pero como la libertad es más esquiva de lo que parece, el profesor acabará preguntándose si la joven es la respuesta que tanto ansía o tal vez sólo alguien que le ilumina el camino. ¿Tiene sentido resignarse y sufrir? «Al ser humano no lo salva la bondad, sino el pecado», anota el profesor en su agenda.
En la asfi xiante calma de la costa dálmata Askenasi cree percibir que la respuesta está cerca, y en su arrebato por encontrarla decide llamar a la puerta de la mujer desconocida con la que momentos antes se ha cruzado en el vestíbulo del hotel, sin saber si del otro lado del umbral lo aguarda la penumbra de la locura y el crimen o la luz de la verdad.
Publicada en 1934, La extraña es una de las novelas más redondas de Sándor Márai; un texto breve y vibrante que narra un viaje hacia lo más recóndito del alma humana. Márai conduce con pulso fi rme el relato de la decepción del amor, la traición y la verdadera soledad. Su inolvidable protagonista, Viktor Askenasi, es un hombre en busca de respuestas, un espíritu insatisfecho para quien lo que llamamos amor conduce apenas a una felicidad transitoria, y lleva consigo un ansia de destrucción, incluso de sí mismo. |