Artículo: La novela romántica

Hace dos meses, con motivo de la publicación de numerosos reportajes acerca de la novela romántica, sobre todo en Argentina, en Autoras en la Sombra pensamos que sería bueno para la Web y los lectores tener una visión sobre este tema de una autora del género. Y qué mejor opinión que la de una autora de habla hispana con varios libros publicados. Así que nos pusimos en contacto con Florencia Bonelli, que como siempre, aceptó encantada la propuesta.

Desde Autoras en la Sombra queremos agradecer a Florencia la cortesía que ha tenido para con nosotras y con sus lectores al ofrecernos este artículo. Ha sido un auténtico lujo contar con esta colaboración.

La novela romántica, por Florencia Bonelli

Florencia BonelliNadie puede negar, ni siquiera los detractores más recalcitrantes del género, que la novela romántica provoca una fidelidad y un apasionamiento tan acendrados entre sus lectoras que empalidece a los demás géneros. Los editores se sorprenden y no cesan de repetir: “La lectora de novela romántica es el mejor tipo de lector.” Somos fieles y preferimos comprar libros a ropa. ¡Ya lo he dicho todo!

Ahora bien, cuando me pregunto por qué este género provoca tamaña pasión, llego siempre al mismo corolario: es que, señores, estamos hablando del AMOR, el sentimiento más bello, complejo y misterioso que experimenta el ser humano. Creo, desde mi fe, que se trata de la mejor creación que Dios le ha regalado al género humano, el amor en todas sus versiones, pero el que existe entre el hombre y la mujer es el epítome de este sentimiento. No por nada la especie se perpetúa luego de “hacer el amor”.

En la actualidad, se habla en los ámbitos editoriales del “boom” de la novela romántica. Sí, es cierto, de pronto el mercado parece superar la miopía de años anteriores y las grandes compañías crean sus sellos para satisfacer la demanda de este negocio en franco crecimiento. Estoy convencida de que esto se debe al incansable empeño que ponemos las lectoras para hacernos escuchar y respetar. Gracias a Internet nos hemos dado cuenta de que no estábamos solas, que no éramos las únicas que leíamos este tipo de libros y, al unirnos, hemos hallado la fuerza para conseguir el lugar que nos merecemos en el mundo de la literatura. Ha sido una muestra de valor muy grande. Estoy orgullosa de nosotras.

Pero si bien el “boom” está dándose en estos últimos meses, no perdamos de vista que la novela romántica, justamente por referirse a ese antiguo misterio que es el AMOR, hace siglos que está entre nosotros. Ha evolucionado desde épocas remotas y ha llegado hasta nuestro tiempo con una presencia constante en la historia de la literatura. No quiero iniciar tediosas listas de autores famosos ni de títulos reconocidos de este género, pero el romance entre un hombre y una mujer nunca ha quedado “fuera de moda” en las letras. Ésa es una realidad insoslayable.

En los últimos tiempos, los exponentes más reconocidos de este género provienen de países anglosajones (Samuel Richardson, Henry Fielding, Jane Austen, Ann Radcliffe, las hermanas Brönte, George Eliot, Edith Hull y tantos otros), por lo que no debería sorprender que, en la actualidad, casi la totalidad del mercado esté en manos de escritoras de lengua inglesa. Sin embargo, el fenómeno de la novela romántica también está encontrando su lugar entre escritoras de habla castellana (después de los largos años de silencio posteriores a la reconocida Corín Tellado), que nos invitan a adentrarnos en apasionantes historias de amor en ámbitos más autóctonos, no por ello menos interesantes.

Quizá exista cierto prejuicio contra las novelas en nuestro idioma, lo cual sería imperdonable para una lectora que sabe disfrutar del amor, pues éste es tan universal como la especie humana y no puede limitarse a un espacio geográfico o a un tiempo determinado de la historia. Todas podemos tener nuestras preferencias, eso es cierto, pero considero que deberíamos darle una oportunidad a cualquier escritor, más allá de su origen, pues el talento no conoce de nacionalidad ni de idiomas. Ahora mismo estoy leyendo el libro de mi compatriota Soledad Pereyra y me está pareciendo magnífico.

Para terminar, quiero expresar lo que considero el gran desafío para todas las lectoras de novela romántica de habla hispana: dar a conocer y contagiar nuestro entusiasmo por este género a otras mujeres que no saben de su existencia o que, por prejuicios o vergüenza, no se atreven a leerlo. No es justo que ellas se pierdan de algo tan bello.

Florencia Bonelli

florbonelli@yahoo.com

 
 

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