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Una duda inicial

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Este es un artículo que desde leí el reportaje de la Novela Romántica en la revista Queleer tenía ganas de escribir.

Una duda inicial: si las personas entrevistadas coincidieron, de manera unánime, en su rechazo al término “novela rosa”, a favor de novela romántica ¿por qué aparece en la portada de la revista: “novela rosa”?. Cuando el lector se lo encuentre va a asociarlo indudablemente a “esas características que no corresponden a nuestras novelas”. Menos mal que Almudena Gil, explicó esta cuestión desde el principio de la entrevista, si no y perdonen el tópico, habrían pintado la portada de la revista de un cursi color rosa y en primer plano, protagonizando la escena, una pareja besándose con ardor. Él con el pecho desnudo, musculoso, melena larga, abrazándola a ella, una desvalida, esbelta y frágil mujer medio desnuda…

Eva Orue ha buscado en los lugares adecuados para informarse sobre la novela romántica. Ha acudido a editoriales y a Internet que es donde se cuece casi todo lo que tiene que ver con este género. Ha resumido muy bien cómo se halla el estado actual de nuestros libros, quiénes los leen, cuáles son los grupos que se preocupan por su difusión y por darlos a conocer, que editoriales publican los libros…Ha hecho un recorrido, muy acertado, desde el pasado de la novela romántica hasta la situación presente, que resume de manera irrefutable.

Lo que me choca es la actitud cautelosa, casi defensiva, de la periodista a la hora de hablar con las “ocho mujeres” que están al frente de www.entrepaginas.info. Mujeres que conocen mejor que nadie lo que es el mundo de la novela romántica, los prejuicios que hay en torno a ella y lo duro que está siendo el abrirse un hueco dentro del mundo editorial en España, tanto para que se publiquen nuevos libros, aunque sean traducciones del inglés, como para que se editen libros escritos por autoras de habla hispana. Menos mal que, y gracias a las webs de romántica y a sus administradoras, las editoriales han ampliado su visión en cuestión de autoras, libros a publicar, su orden de lectura y otras cuestiones que nos preocupaban a las cada vez, más numerosas lectoras de este género.

Durante todo el texto del artículo se reitera el rechazo al género romántico hasta el punto de llegar al sarcasmo: “la predisposición en contra de las novelas cardiacas tiene varias explicaciones e, imaginamos, alguna justificación”. ¿Novelas cardiacas? ¿Acaso asocia este género a algún malestar del corazón? ¿O es que afectan de alguna manera al ritmo cardiaco por su contenido?. Sólo se me ocurre, para justificar este concepto, que se ha “inspirado” en las novelas de Harlequín, por lo de “novelas con corazón”. Yo no encuentro ninguna explicación, y que conste que tengo mucha imaginación, pero ésta, no llega tan lejos como para hallar justificación alguna.

Reitera la actitud defensiva e incluso ofensiva, en algunos casos, de las entrevistadas, para muestra: “Perdonen el tópico, pero nunca antes fue tan cierto aquello de que las chicas son guerreras” aludiendo a Sofía o “Eva parecía estar en posesión de todos los argumentos grandes y pequeños” y “Yolanda pregunta, pero tiene la respuesta “. Yo lo que entiendo que describen, tanto Sofía como Eva, es una exposición de hechos, la realidad del entorno romántico. En ningún momento son guerreras, ni están motivadas por conocer la verdad absoluta.

El artículo me resulta frío, una exposición de motivos. La única nota personal del mismo, son las referencias que antes he mencionado y no resultan demasiado halagüeñas para las entrevistadas.

El artículo me recuerda una tarea del colegio bien hecha. Quien lo escribe ha ido a los lugares adecuados, ha hablado con las personas indicadas, ha enunciado el quién, cuándo, cómo, dónde, pero le falta la cuestión más importante: el por qué… Falta por decir que abrir un libro de romántica es abrir una caja de temas variados que abordan unas veces el misterio y la intriga; otras, historias paranormales: desde los sanguinarios vampiros pasando por los Fae, seres mitológicos. A veces la ciencia ficción combinada con los viajes en el tiempo; a menudo te imbuyes en pasajes de la historia magistralmente documentados o recuperas el misterioso mundo de la mitología… Son tantos los temas que encuentras dentro del mundo del romance, que sólo puedes determinar un elemento común: una historia de amor.

Por último sólo comentar, que cuando el amigo de la periodista define www.entrepaginas.info como “una confederación de estados de ánimo”, y supongo que esto es extensible a la novela romántica, estaba sin duda en lo cierto. Leer una novela romántica, y no sólo de este genero, sino de cualquier otro, ya sea de misterio, terror, policiaco, etc, es adentrarse en un mundo creado por el escritor y generalmente, lo que éstos buscan es emocionarnos, provocarnos una reacción.

En esta misma revista, Matilde Asensi comentaba de la novela de aventura, sobre la que ella escribe, y cuyos libros yo he devorado, que hasta “hace pocos años las críticas iban directamente a la yugular: que si personajes plomos, poca calidad literaria, historias superficiales… Ahora salen reportajes incluso en los suplementos literarios de los diarios”.

¿Os suena lo que cuenta? Me recuerda a lo que está pasando en estos momentos con la novela romántica. Aunque en vista de lo que ahora se valora este género, mis esperanzas se basan en que quizás dentro de poco aparezca en la revista “Que leer” una entrevista hecha a cualquiera de las escritoras románticas, tan completa e informativa como la que en esta publicación realizan a la escritora valenciana.

Sonia

 
 

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