¿Regalar es amar?
May 6th, 2008, 8:22 am
Hojear una revista, hacer zaping en la televisión, cambiar las emisoras de radio mientras vas conduciendo, ha supuesto en estos días un eterno desfile de “consejos” sobre como agradecer a tu madre el hecho de haberte parido. “Madre no hay mas que una”. Una conocida sensación de déjà vu se pasea por mis nervios, hallo el motivo, veo reflejado en los medios el eterno desfile de “consejos publicitarios” con que nos bombardean en Navidad, San Valentín, el día señalado… todos dirigidos al desembolso económico que hay que realizar para ser feliz o hacer feliz a tus seres queridos.
Y sí, aunque esté muy trillado, es cierto que hemos olvidado la esencia de lo que estas fechas representan. Suena repetitivo, lo mismo pensamos del resto de días festivos o en que celebramos algo: Navidad, San Valentín… ¿sólo debemos reflejar nuestra bondad y buen corazón en Navidad? ¿un diamante es la manera de decir “te amo” a nuestro compañero/a, y precisamente hay que demostrarlo el 14 de febrero? ¿agradecer a las madres por serlo el primer domingo de mayo?
Me suena a obligación, agradecer, amar, celebrar sólo cuando el calendario muestra una determinada fecha. Adolecemos de trivializar los sentimientos y emociones, que no sólo son un recuerdo representado por una marca en el calendario, que cuelga detrás de la puerta de la cocina y, en donde se señala, en rojo, que debemos recordar lo que es importante.
No sé por qué, pero estos días, parece que le estoy dando más vueltas de lo que habitualmente hago, al hecho de ser madre. ¡No nos confundamos! La maternidad me parece la asignatura más difícil del curso que es la vida y ya tengo asumida, pese a la incredulidad de los que me conocen, de que esta materia opcional, no va entrar en mis estudios.
La razón por la que pienso últimamente en la maternidad es por que he pasado un tiempo con distintas amigas que son madres y esto ha llevado a que me de cuenta de cuánto las admiro. Supongo, que por llamarlo de alguna manera, esto es un guiño a mis amigas madres, casi todas son mujeres trabajadoras, compaginan casa, hijos, trabajo, marido… muchas “responsabilidades” que asumen placidamente, cierto, a veces he visto el agotamiento en sus expresiones, pero es una impresión fugaz, parecen recargarse de energía con un solo gesto cariñoso de sus retoños, una expresión amorosa de sus maridos… ¿La maternidad las cambia? Creo que sí, les ayuda a descubrir que son más fuertes de lo que creían, más conscientes de lo que las rodea, más exigentes con sus vidas, les hace más maduras con las personas de su entorno. Más de una vez, he pensado, tonta de mi, que mis amigas cambian con la maternidad, cuando lo que realmente les pasa es que evolucionan… se fortalecen como personas.
Ejemplos de su abnegación por sus hijos en mis amigas, los veo todos los días: ir a misa, todos los sábados durante dos años, por que su pequeño va a hacer la comunión; cambiar sus prioridades laborales para intervenir en la educación desde el principio de su vida; olvidar lo que es salir a cenar, tomar una copa, pasar un fin de semana fuera, por que es ella, como madre, la que tiene que adaptarse al horario de su bebe y no al revés; prescindir de hacer algo que realmente desea, cuando llega de trabajar, para jugar con su hijo, pese a que está agotada, con los nervios destrozados por el estrés del tráfico, el palizas de su jefe… y todo con una paciencia y una dedicación naturales, nada de fingimientos, pese a estar por dentro quemada, deseando estar un minuto a solas consigo misma.
No seguiré con los ejemplos, supongo que cualquiera conocerá otros tantos, pero para mí todos suponen un muestra de lo que es ser madre.
Las madres sienten la esencia de lo que es y representa el amor, a mi entender, el suyo es el amor más incondicional, más puro, mas incuestionable. Una madre lo entrega todo de sí misma, y a cambio no espera nada, sólo el que sus hijos crezcan sanos, felices.
La maternidad es una carrera que aboca en un trabajo a jornada completa, veinticuatro horas al día, siete días a la semana, doce meses al año. Conlleva un trabajo sin descansos, con el que continuamente hay que adquirir nuevos conocimientos; eres educadora, psicóloga, confidente, amiga, compañera de juegos… Conlleva una actividad continua en la que no hay vacaciones, quintos, fines de semana, días de relax ni jubilación…
Decir Gracias por ser tu hija, sería trivial, solo deseo, mama, que igual que tú eres mi madre en todo momento, yo haga, para tí, de cada día del año un primer domingo de mayo.
Felicidades a las madres. Sois mis heroinas del mundo real.
Sonia.
Los tirantes llegan con el sol, los grados suben en cada minuto que trascurre por el día y todos miramos hacia el cielo para ver si, por una vez, llega un poco de viento o alguna nube que haga mas soportable el inminente verano que llega, más nos hemos adelantado de fecha y es que por mucho calor, muchos abanicos y tantos aires acondicionados que hagan la bolsa este año mas, mientras que el estatuto de “El Corte Ingles” no diga que es verano, aquí, nos gusta aguantar los sudores de la media tarde por gusto indiscutible de placer que nos da sentirnos pegajosos unos con los otros.
Me encanta hacer una cama redonda de mujeres.
Este mes de enero empezaba, como ya anunciamos en el avance de Terciopelo en los últimos meses del año, con la salida al mercado de un sello de bolsillo de dicha editorial
Como siempre lo mío son los títulos sencillos, pero que queréis, me gusta lo descriptivo que resulta, sin caer en lo descalificativo claro, seamos elegantes ante todo…
Simplemente. estoy indignada, enfadada y molesta.
Hace tiempo que voy dándole vueltas al tema. Me refiero a la relación entre las webs de novela romántica, las editoriales y l@s lector@s.
Ya estamos otro año más en Sant Jordi, ese maravilloso día para todo aquel que ame la lectura y los libros por encima de todo. Ese día en el que los hombres cambian una hermosa flor por un libro. Un día, que en ciertas regiones españolas, se le da la misma relevancia que al día de los enamorados.
Un título que de entrada no nos dice nada, lo sé, tras él se esconde lo que yo llamaría “Un esfuerzo continuo e inútil de clasificar y marcar pautas” de algo que a todas nos gusta, la lectura. Esta costumbre tan marcada de separar los libros por géneros tiene su razón de ser, por descontado, cuando hablamos en términos generales, pero cuando se empieza a dividir cada género en distintos subgéneros llega al colmo de la estupidez y, a mi entender, de la más pura jocosidad. O como diría una amiga mía “cultureta”, se cae en el más absoluto chovinismo romántico-literario.
¡Qué tiempos aquellos en que, cuando ibas a comprar un libro de Titania y veías el nombre de Amelia Brito, te entraba un no se qué por la espalda!