Dossier Crepúsculo en Oslo

Roca Editorial
La Novela

Tras las siete novelas de éxito internacional protagonizadas por Hanne Wilhelmsen, la reina de la novela policiaca escandinava, Anne Holt presenta a una de las parejas de investigadores más originales, humanas y creíbles que jamás se haya inventado para resolver crímenes. En las dos novelas publicadas hasta la fecha de Yngvar Stubø e Inger Johanne Vik, los lectores reconocerán la inteligencia, el ingenio y el sentido de la justicia que caracterizan los libros de Hanne Wilhelmsen; los nuevos personajes son simplemente cautivadores y las nuevas tramas destacan por su ingenuidad y capacidad de sorprender incluso al más empedernido lector de novela negra. Esta serie sitúa a Anne Holt al mismo nivel que Michael Connelly o Dennis Lehane. El superintendente Yngvar Stubø de la policía de Oslo es un hombre grandullón e indolente, que oculta cuidadosamente su dolor: perdió a su esposa y a su hija en un accidente. Enfrentado al autor de múltiples secuestros y asesinatos de niños, Yngvar solicita la ayuda de la inteligente e inquieta Inger Johanne Vik, antigua profiler del FBI, que acaba de volver de EEUU, para recuperarse de una infeliz aventura amorosa con una leyenda viva del FBI, Warren Scifatti, conocido como «El Jefe». De mala gana, Inger Johanne acepta y empieza a desenmarañar la compleja historia de venganzas que se esconde tras los secuestros en la primera novela, Castigo (Det som er mitt), al mismo tiempo que tiene lugar una historia de amor desgarradoramente frágil entre Yngvar e Inger Johanne.

En la segunda novela, Crepúsculo en Oslo (Det som aldri skjer), Yngvar e Inger Johanne acaban de ser padres cuando una serie de asesinatos escalofriantes lleva a Yngvar de vuelta al trabajo y obliga a Inger Johanne a enfrentarse a su pasado, cuando se da cuenta de que el asesino podría conocer las enseñanzas de Warren Scifatti en la academia del FBI.

Portada

Crepúsculo en Oslo

Autor: Anne Holt
Colección: Criminal
Fecha de publicación: Enero
PVP: 20€

Argumento: Han transcurrido cuatro años desde los hechos que nos presentaron al superintendente Yngvar Stubø y la experta profiler ex FBI Inger Johanne Vik. Ella acaba de dar a luz al primer hijo en común de la pareja, Ragnhild, y la maternidad hace que salga a la luz lo peor de su personalidad: se encuentra al borde de un ataque de nervios por la fatiga y la angustia, convencida de que su hijo morirá si lo deja solo siquiera un segundo. Pero Inger Johanne se enfrentará pronto a amenazas más serias. Todo empieza con el mórbido hallazgo del cadáver de una estrella de los programas de entrevistas Fiona Helle: alguien la ha asesinado en su propia casa, le ha cortado la lengua, la ha hendido y la ha dejado sobre su escritorio, como si la acusara así de mentirosa.

Yngvar Stubø reclama en un primer momento su derecho al permiso de paternidad, pero tras un segundo asesinato acepta a regañadientes el mando de la investigación. El segundo cadáver pertenece a Vibeke Heinerbeck, líder de un partido de derechas, hermosa y con una carrera llena de éxitos: esta vez, el cadáver está crucificado en la pared del dormitorio y alguien ha intentado insertar una copia del Corán en sus partes íntimas. El cadáver es hallado por el prometido de Vibeke cuando llega borracho a casa tras una despedida de soltero. Tanto Fiona como Vibeke eran muy apreciadas, y no se les conocen enemigos, incluso tras varias semanas de investigación. La única característica común es el evidente simbolismo del asesinato; la lengua cortada, el Corán insertado. ¿Alguien se dedica a matar a famosos? Los periódicos noruegos llegan a esta conclusión y pronto bautizan al anónimo criminal como el «Asesino de famosos».

A regañadientes, Inger Johanne accede a ayudar a Yngvar en la investigación y empieza a leerse toda la documentación de la policía a pesar de estar al borde del colapso por falta de sueño. Este trabajo no le agrada demasiado, ya que le trae muchos recuerdos de sus malos tiempos en el FBI, aunque pronto descubre una prueba que le había pasado por alto a la policía: el hecho de que Fiona había dado a luz siendo muy joven. ¿Qué ha sido de ese niño? Ése había sido el tema de uno de los programas de entrevistas de Fiona, en el que hijos abandonados se reunían con sus padres perdidos hacía mucho tiempo. Pero la propia Fiona Helle entraba dentro de esa categoría. La policía pronto averigua la identidad del hijo de Fiona, que es ya un hombre adulto, y sigue su rastro hasta el hospital psiquiátrico donde ha pasado una parte importante de su vida adulta.

Mientras, el Asesino de Famosos golpea de nuevo, esta vez matando a un crítico literario muy vehemente, un tipo antipático que se ha hecho un nombre a base de condenar sin paliativos la cultura popular de nuestros tiempos, lo que le ha hecho ganarse enemigos a diario. Esta vez, el simbolismo consiste en un bolígrafo clavado en el ojo de la víctima. Pero, ¿se trata realmente de un famoso? ¿Ha abandonado el asesino su pauta? Inger Johanne e Yngvar se siente cada vez menos seguros de su teoría.

Inger Johanne da un paso importante cuando resuelve la duda que la carcomía: logra reconocer la pauta de los asesinatos. Proceden de una conferencia de su profesor y amante en la academia del FBI, el carismático Warren Scifatti, conocido como «El Jefe». La conferencia versaba sobre Venganza Proporcional, y presentaba cinco ejemplos de crímenes en los que el asesino había intentado adaptar la forma de la muerte con la causa de la venganza. ¿Quién pudo escuchar o leer esa conferencia? ¿Andan tras los pasos de un policía? Y, lo que es peor, ¿hay que esperar dos asesinatos más que completen la serie? En este caso, el último de ellos consistirá en un incendio provocado y la víctima será el policía que investiga los asesinatos, o sea, Yngvar e Inger Johanne. ¿Intentará aguien matarlos? Yngvar e Inger Johanne deciden dejar a Ragnhild y Kristiane con sus abuelos, lo que añade tensión a su relación.

Mientras, nuevas pruebas aportan confusión al caso Vibeke Heinerbeck: su prometido había mentido sobre su paradero durante la noche del crimen, intentando ocultar una aventura homosexual. La cosa se complica todavía más cuando se descubre que otra persona del entorno de Vibeke también tenía una aventura homosexual con el mismo individuo: su compañero de partido y antes competidor por el puesto de líder, Rudolf Fjord. Una investigación paralela, llevada a cabo por una veterana del partido, descubre que Fjord es también culpable de malversación de fondos del partido. Por consiguiente, cuando Fjord se suicida colgándose en su casa, tanto Yngvar como esta mujer se sentirán culpables del suicidio, sin conocer ninguno de los dos la otra serie de acusaciones contra él: con sutileza y una gran dosis de ironía, Holt revela la auténtica naturaleza de la verdad; que raramente, si es que ocurre alguna vez, se nos revela en su totalidad, aunque seamos detectives profesionales de la policía.

Para empeorar todavía más las cosas, el hijo no reconocido de Fiona Helle admite ser el asesino de su madre biológica. Sin embargo, no es posible que haya matado a los otros dos famosos, ya que fue hospitalizado inmediatamente después del suceso y no ha salido del centro desde entonces. ¿Vuelve a estar la policía en la casilla de salida y sin ninguna pista fiable? ¿O es correcta la teoría de Inger Johanne y se enfrentan a un imitador, alguien que inspirado por el asesinato de Fiona Helle quiere cometer toda una serie de asesinatos de famosos? Inger Johanne se concentra en su trabajo de profiler y da con un perfil y con una nueva teoría.

Según ella, el asesino es alguien que conoce a la perfección los procedimientos de la policía moderna, y eso sería la única explicación para que no haya virtualmente ninguna pista en las escenas de los crímenes: no se deja nada al azar, ningún rastro, excepto aquellos que el asesino quiere dejar. Inger Johanne también afirma que la fuerza motriz detrás de los asesinatos es el aburrimiento existencial; matar es para el perpetrador como una versión de los deportes extremos. Si eso es cierto, el asesino se volverá cada vez más osado, y pronto dará la cara y empezará a jugar al escondite con la policía.

Casi como respuesta al perfil de Inger Johanne, la reina de la novela policíaca Wencke Bencke vuelve a Noruega tras una estancia en el sur de Francia dedicada a la escritura. Y es ella quien descubre el cuarto cadáver: su vecino, un esquiador noruego de fama internacional, apuñalado mientras dormía. La señora Bencke, que no ha concedido una entrevista en Noruega desde hace doce años, acepta inmediatamente aparecer en una entrevista televisiva sobre los asesinatos de famosos; habla de sus propios crímenes de ficción y afirma divertida que nadie sería mejor asesino que un escritor de novela policíaca, ya que conocen el tema a fondo. Para terminar, cuenta que está escribiendo una novela en la que el asesino es una escritora de novelas policiacas como ella misma. Yngvar, medio dormido frente al televisor, reconoce inmediatamente el perfil descrito por Inger Johanne, se incorpora y dice que Wencke Bencke es la persona que andan buscando. Wencke Bencke acepta gustosa el desafío, admite incluso que conoce a Warren Scifatti y esa conferencia en concreto: ha borrado todas sus huellas y no tiene nada que temer de la policía. Y tras varias semanas de investigaciones infructuosas, Yngvar se ve obligado a abandonar. Nadie atrapará jamás al Asesino de famosos. En un escalofriante e inolvidable final, Wencke Bencke aborda a Inger Johanne, que está con su hijo Ragnhild en un parque público, y le promete que no va a completar la serie: no incendiará la casa de Yngvar e Inger Johanne.

Biografía
Anne Holt

Anne Holt nació en Larvik (Noruega). Tras licenciarse en la facultad de Derecho de la Universidad de Oslo, trabajó como editora y presentadora de informativos en la televisión noruega. Más tarde ingresó en el cuerpo de policía como consultora, trabajo que abandonó para dedicarse a la abogacía. Años más tarde, se convertiría en ministra de Justicia de su país.

Holt debutó como escritora de novela negra en 1993, alcanzando pronto gran notoriedad. Con el tiempo se ha convertido en un referente del género (en Alemania y los países nórdicos se han vendido más de cuatro millones de ejemplares de su obra). Crepúsculo en Oslo es la segunda entrega de la nueva serie de Holt y sus derechos han sido adquiridos por 16 editoriales extranjeras.

Entrevista
Anne Holt

En el pasado, ha trabajado usted como ministra de Justicia, como abogada, y en la fuerza de policía. ¿En qué modo cree que esto ha afectado a su forma de escribir y a su capacidad de presentar casos policiacos?

A la hora de escribir, todos los escritores están influidos por la totalidad de su vida, tanto por la parte profesional como por la más privada. En lo que se refiere a mis inusuales antecedentes en la policía y en el sistema judicial, es evidente que me ha dado ciertas ventajas. Especialmente durante los primeros años como escritora, era una ventaja innegable poder crear el perfil de una persona de la casa. En mi género, la literatura policiaca, es esencial poder crear credibilidad e identificación en el lector, y eso es más fácil de lograr si tienes un conocimiento profundo del sistema.

Por otra parte, tampoco quiero darle demasiada importancia a estos antecedentes míos peculiares. Contar historias es en primer lugar y sobre todo una cuestión de instinto, talento y esfuerzo. El simple conocimiento es, sin duda, algo que todo el mundo puede conseguir de un modo u otro en la mayoría de las sociedades. Me gustaría subrayar que cada vez resulta menos importante para mí describir los aspectos puramente técnicos de una investigación. Trato de minimizar el mero trabajo policial, especialmente en la serie Vik/Stubø, para centrarme en un método deductivo apoyado más en la psicología.

¿En qué quiere centrarse principalmente en su obra literaria? ¿Hay algún tema central que sienta que es indispensable? ¿Hay alguna cuestión que le parezca vital en el mundo de hoy? ¿Algo a lo que dedique sus pensamientos en mayor medida?

Ésa es una pregunta que me han hecho muchas veces. En los primeros años, tal vez durante los primeros tres o cuatro libros de la serie de Hanne Wilhelmsen, éste era un aspecto relativamente importante para mí. En estos libros suscito una especie de debate sobre ciertos temas, como la xenofobia, los abusos sexuales, la soledad de la gran ciudad o las condiciones de la infancia. Con el tiempo, supongo que he llegado a la conclusión de que la historia bien forjada es básica para cualquier novela policíaca. No tiene por qué estar teñida por algún tema político más o menos candente. Tal vez mis libros, por consiguiente, han tendido a centrarse cada vez más en problemas psicosociales. Ese tipo de temas tendrán casi siempre un puesto central en la ficción policíaca moderna, ya que la presentación creíble de un asesino y de sus motivos debe empezar con las estructuras de la sociedad que rodea al ser humano individual. Con los años, supongo que me preocupan menos los grandes (y tópicos) temas macropolíticos y más los que están orientados hacia el individuo.

¿Está comprometida con algo además de con su obra literaria?

¡Con muchas cosas! Soy una persona política, y en ocasiones participo en el debate público. Una de las ventajas de ser un personaje reconocido (¡aunque la mayoría son desventajas!) es que siempre puedes hacer oír tu voz. Además, todos los tipos de deporte me apasionan de un modo obsesivo, y llevo mucho tiempo colaborando regularmente como columnista sobre fútbol en un importante periódico noruego. También tengo un amplio espectro de intereses en lo que se refiere al consumo de cultura, y me preocupan igualmente tanto los grandes esfuerzos comerciales como lo exclusivo y lo arcano. En resumen, que pertenezco al (reducido) grupo de escritores que no creen que su obra literaria sea lo más importante en la vida. Me gusta escribir, y me siento agradecida por el gran número de lectores que me leen. Pero como he tocado tantos otros temas en la vida, soy consciente de que hay otras formas de vida además de la mía. Y lo más importante de todo será siempre, siempre, la familia. Mi mujer y yo tenemos una hija pequeña, y no hace falta decir que cuando una está bien entrada en la madurez, la paternidad es, sin duda, lo más importante en la vida.

¿Qué es lo que la hace sentir más orgullosa de su obra literaria?

No creo que haya mucho de lo que sentirse orgullosa, ¿no? Aunque, como ya he dicho antes, me siento muy feliz y agradecida por tener a tantos lectores. Nunca he comprendido a esos escritores que afirman que escriben para ellos mismos. Entonces, ¿por qué hacen que se publiquen sus libros? Yo no escribo para mí misma, sino para los cientos de miles de lectores que sé que entrarán en las librerías a comprar mi obra cuando esté terminada. Así que tal vez esto sí que me hace sentir orgullosa, podríamos decir.

¿Qué la hace feliz?

Sentir que es viernes por la tarde y no haber planeado nada para el fin de semana. Saber que voy a jugar en la nieve con mi hija y que podré leerme todos los periódicos a fondo. Saber que nadie excepto mi familia puede exigirme nada. Saber que puedo sentarme a la pequeña en el regazo a leerle todos sus libros favoritos sin tener que decir de repente: tenemos que dejarlo, tengo prisa. Desconectar el teléfono móvil y no volver a conectarlo hasta el lunes por la mañana. Eso es lo que me hace feliz.

¿Qué le gustaría decir que crea que los medios de comunicación tienden a omitir en sus entrevistas?

¡Como por lo general me desagrada que me entrevisten, me siento muy feliz cuando NO escriben algo! Pertenezco al grupo de gente preocupada por la tiranía de la intimidad en la prensa moderna. Por este motivo, intento hablar lo menos posible, como mínimo en lo que se refiere a aspectos que no tengan que ver con mis obras. Aunque hay algo que realmente me sorprende, y es el hecho de que ningún periodista hasta la fecha haya descubierto que soy una persona extraordinariamente práctica. Soy una carpintera decente, una albañil relativamente competente y también electricista aficionada. Puedo levantar una pared, embaldosar un suelo y poner los azulejos de un baño sin problemas. Además, me entusiasma la costura: tricotar, coser, bordar y hacer labor de ganchillo. Me proporciona un gran placer, y es una fuente de contemplación y placidez que me resulta absolutamente necesaria como escritora.

Sus libros están muy vinculados con Estados Unidos, sobre todo la serie Vik/Stubø. ¿De qué modo le afecta a usted y a sus personajes dicho país?

Por suerte o por desgracia, me preocupa mucho lo que ocurre en Estados Unidos. He tenido el placer de vivir en América en tres etapas distintas de mi vida (en Dallas, Texas, cuando era una niña; en Farmington, Maine, donde fui al instituto; y en Harwichport, Massachusetts, entre los años 2000-2001), y además he visitado el país en numerosas ocasiones. Siento una fascinación infinita por la pluralidad de Estados Unidos. Es un país que puede ofrecer lo mejor y lo peor en cultura, política, ciencia y naturaleza. En una época en que aumenta el antiamericanismo en Europa, es muy desalentador observar cómo precisamente la diversidad desaparece de nuestra concepción de ese país. En nuestra parte del mundo está ganando terreno una actitud vulgar e ignorante respecto a Estados Unidos. Y eso es muy preocupante por muchas razones. Por una parte, ¡es imposible convertirse en juez de una población de casi 300 millones de personas! No se puede negar que la variedad dentro de una democracia tan grande es tremenda. Por otra parte, es muy peligroso demonizar a toda una nación. Igual de peligroso que reducir a todos los musulmanes a una masa amenazadora. Me da miedo cualquier tipo de generalización. Más que nada porque impiden una de las posibilidades más valiosas que tenemos como seres humanos: conocer a otros y de este modo identificarnos y sentir empatía con la gente, sin tener en cuenta su nacionalidad ni cultura.

Mis dos protagonistas principales, Hanne Wilhelmsen e Inger Johanne Vik, tienen enormes diferencias en cuestión de tipo, entorno social y estilo de vida. Aun así, les he dado a ambas una característica común, copiada de mí misma: ¡un eterno apego a todo lo norteamericano! En mi novela Madam President (Roca, 2009), Estados Unidos tiene un papel destacado, lo que supuso un gran reto. Siempre es arriesgado escribir sobre una cultura que no es del todo la propia. De todos modos, estoy contenta porque eso me permitió realizar varios viajes a Estados Unidos para investigar.

Está escribiendo dos series paralelas, la de Hanne Wilhelmsen y la de Vik/Stubø. ¿Cuáles son sus planes respecto a estas dos series? ¿Se van a entrelazar algún día? ¿Cómo describiría las similitudes y diferencias entre ambas series?

Básicamente no tengo la menor idea de cuántos libros llegará a tener cada una de las series. Madame Presidente está protagonizado por Stubø y Vik, aunque deberán enfrentarse a un problema de tal envergadura, que deberán recurrir a Hanne Wilhelmsen. El motivo por el que he desarrollado dos series más o menos paralelas es que a veces me siento un poco limitada por la novela policiaca (la serie de Wilhemsen) como género. Simplemente necesito dos grupos distintos de protagonistas para una máxima eficacia al contar mis historias, para poder contar todo tipo de historias. Sólo el tiempo dirá lo que ocurra. Quién sabe si aparecerá en escena algún nuevo protagonista.

Lo que la prensa ha dicho....

«Anne Holt nos descubre hasta qué punto puede oscurecer en Escandinavia.»
Val McDermid

«Su lenguaje es eficaz, sus tramas precisas y su retrato de las emociones humanas de una astucia remarcable.» USA Today

«Desde el punto de vista creativo, sus novelas policiacas son de primera categoría, y sus elevadas cifras de ventas difícilmente pueden atribuirse únicamente a su condición de celebridad. Holt ha trabajado personalmente en la policía, y también abrió su propio bufete de abogados. Como novelas de procedimiento policial, sus libros dan testimonio de su profundo conocimiento del trabajo de investigación y del entorno de la policía en general. La gran autenticidad es una de las mejores cualidades de su obra, pero las tramas y los elementos de novela negra están brillantemente trabajados. Sus libros también están marcados por una conciencia social y abordan problemas contemporáneos de la sociedad, con una marcada perspectiva crítica de las injusticias.»
Øystein Rottem, catedrático de la Universidad de Oslo, sobre Anne Holt en Historia de la literatura noruega

«Con Crepúsculo en Oslo -equiparable a las mejores novelas protagonizadas por Kurt Wallander- Holt demuestra ser merecedora del calificativo “la Henning Mankell noruega”.» Booklist

«La obra de Holt es cerebral, profunda e inmensamente estimulante.»
Kirkus Reviews

«La segunda novela de Anne Holt de la serie Vik/Stubø pide a gritos una continuación. Su lectura me recordó a la última novela de Patricia Cornwell; la diferencia está en que Anne Holt supera aquí a su colega americana con una obra mucho más realista y creíble. Crepúsculo en Oslo es una de las mejores novelas negras que he leído en mucho tiempo.» Aftenposten

«Una nueva pareja estrella de la reina del crimen de Noruega.» Östran

«Una trama de una inteligencia extraordinaria.»
Dagsavisen

«Crepúsculo en Oslo está construida de un modo impecable, su arranque es inteligente y su final muy emocionante. Holt logra sorprender a sus lectores, las últimas 30-40 son simplemente geniales.» Dagbladet

«Aquellos lectores que busquen novelas del estilo de Henning Mankell acabarán tarde o temprano en compañía de su colega noruega Anne Holt. Esta ex policía y ex ministra de Justicia de Oslo puede desafiar sin complejos al reconocido autor.» General-Anzeiger

«Sin duda, la mejor obra hasta la fecha de la escritora de novela policiaca más apreciada en Noruega. Su trama está construida con inteligencia y lógica y funciona desde la primera hasta la última página.» Udressavisen

 
 

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