Después de leer toda la controversia que ha surgido a causa de las entrevistas que propuso para su lectura Sombra, una de las administradoras de esta gran página, y haciéndome eco de ello así como discurriendo igualmente el tema, se me plantearon una serie de cuestiones. Dudas que creo lo suficientemente interesantes como para compartirlas con vosotras.
¿Qué identifica a la romántica? ¿Existen pautas?
Lo que la identifica indiscutiblemente es que la trama más general del libro es efectivamente una historia de amor, desde sus inicios (chico conoce a chica) hasta el final, que será siempre feliz con la unión de la pareja.
Por supuesto, como todo buen libro, debe proporcionar algo más al lector, otras tramas que enreden a los personajes en diferentes aventuras que hagan interesante todo el mundo que rodea al héroe y a la heroína.
Sentimientos, emociones, sensaciones, erotismo en la actualidad, todo ello se conjuga para ofrecer un cóctel atrayente, entretenido y que haga disfrutar con su lectura.
Además de todo esto yo añadiría una buena dosificación a la hora de desarrollar la historia.
Florencia Bonelli afirma, desacertadamente bajo mi punto de vista, que también debe aderezarse con una investigación histórica y una heroína virgen.
Como aficionada a la escritura, no creo que esto sea totalmente necesario. La investigación indiscutiblemente se realiza, sobre todo para poder situar a los personajes, hacerlos creíbles, darles vida, por lo que no sólo es información histórica lo que debemos buscar, también geográfica y sobre un sin fin de temas necesarios para proporcionarle un marco real donde moverse.
Con respecto a la condición de la heroína, tampoco estoy de acuerdo. Una trama bien definida e hilvanada puede ser magnífica para una protagonista que ya ha tenido experiencias sexuales. Véase por ejemplo, la de cualquier mujer separada, viuda, divorciada, que acabe de romper con un novio de años, o violada incluso.
¿Tiene límites? ¿Qué diferencia a la novela romántica de la erótica?
El género romántico ha avanzado muchísimo en los últimos años gracias a una mayor aceptación de la sexualidad en la sociedad, por lo que escenas de sexo explícito que antes parecían impensables en el, ahora son incentivos agradables para el lector. ¿Podríamos decir entonces que la novela romántica pudiera confundirse con el género erótico? Nada más lejos de la realidad.
Como su propio nombre indica, las escenas eróticas de la novela romántica llevarán implícitos una carga emocional, sentimental y sensitiva importante, detalles que no encontraremos en la novela erótica, donde las escenas de sexo son más duras y se basan únicamente en la satisfacción física.
La relación sexual entre la pareja protagonista deberá estar perfectamente orquestada desde sus inicios por mano del autor de la obra, el cual creará la necesidad en el lector de ese encuentro amoroso.
En base a todo esto, se me ocurre otra cuestión: ¿Qué define los subgéneros de romántica? ¿Dentro de estos subgéneros existen pautas diferentes?
La primera pregunta podría contestarse fácilmente si nos fijamos en la trama, vamos a llamarla subgeneral, de la obra. Así denominamos romántica-histórica, a todas aquellas obras situadas en un marco histórico importante, romántica-paranormal, a todas aquellas en las que aparecen personajes o situaciones, por lo general, substraídos del género de terror, o chick lit, a la novedosa romántica actual donde la protagonista femenina y sus sentimientos y pensamientos adquieren más importancia si cabe que en el resto de subgéneros.
La segunda cuestión nos lleva a plantearnos que debido a todo lo anterior, podríamos decir que más que pautas, encontraremos ligeras diferencias con respecto a todo aquello que rodea a los personajes y que forma parte del mundo creado para ellos. Un ejemplo sencillo es pensar que en la romática-histórca sería muy difícil encontrar una relación o un personaje homosexual debido precisamente al marco temporal en la que se desarrolla.
Y eso me lleva de nuevo a lo anterior, ¿cómo sería recibida una relación homosexual en la novela romántica? ¿Sería este uno de los límites dentro del género más identificativo para el erótico que para el romántico?
Por supuesto se da, existen autoras que tocan el tema sutilmente y con tacto. Un tema peliagudo dado el momento en el que se encuentra el género en cuestión.
Lo mismo ocurre con las inclinaciones o gustos sexuales tales como el sado, el fetichismo, la pederastia, la zoofilia, etc.. que sí pueden encontrarse en el género erótico esencial.
¿Por qué agrada este género en su mayor parte a mujeres?
Está demostrado que la mujer es mucho más sensitiva que el hombre y que demuestra una sensibilidad mayor a las emociones. Esto por supuesto no quiere decir que el hombre no posea sensibilidad, sino que quizá la mujer la exprese o experimente en mayor grado.
Otro punto importante y determinante en este aspecto es probablemente el ambiente sociocultural de épocas pasadas, en las cuales era impensable que un hombre de bien, hecho y derecho, pudiera caer en la insidiosa debilidad de sentirse atraído por las emociones desbordantes típicas de la mujer. Este pensamiento, aún muy arraigado entre la población masculina, junto con aquello de mantener alto el listón con la famosa frase de “los hombres no lloran” podría ser una de las causas para que esta literatura no progrese su andadura de igual forma entre hombres y mujeres.
En cualquier caso, y a la misma vez que emergía en los kioskos la venta de novelas románticas o folletines, también lo hacían las ambientadas en el oeste, las primeras dirigidas a la población femenina y las segundas a la masculina.
Gracias a que mi abuelo era una lector asiduo de estas últimas, donde duros vaqueros hacían frente a un sin fin de dificultades en áridos parajes, he tenido la gran suerte de descubrir algo insólito. Aunque efectivamente este tipo de literatura para hombres, basaba su trama en un personaje ensalzado por sus dotes masculinas, fuerte, duro y arrogante, también existía en ellas una buena dosis de romanticismo aunque quizá visto desde otro punto de vista, disfrazado quizá para la tranquilidad mental del lector hombre que no toleraría ver enredada la trama por sentimentalismos más relacionados con el gusto femenino, pero que en definitiva existían. El duro y gentil vaquero que salva el buen nombre de una dama y la dama que trata de persuadir al duro y gentil vaquero para que no se vea forzado a un enfrentamiento que pudiera desembocar en su muerte. ¿No es esta una trama digna de cualquier novela romántica?
Precisamente esta distinción entre libros para hombres y libros para mujeres, llevó a llamar a estos últimos, novelas o folletines rosas.
Se podría discutir mucho sobre el porqué de este adjetivo para denominar el género romántico. Baste decir que durante los años 60, el rosa, era un color de uso exclusivo para las mujeres.
Otro apunte interesante sobre esto y que he encontrado en Wikipedia, es lo siguiente:
Cuando en Occidente se refieren a los films para adultos como “blue movies”, en Japón (una de las cunas indiscutibles del erotismo) esos films son habitualmente conocidos como “pink movies”, asociándolas con las mujeres y generalmente acarreando una connotación hacia lo femenino, inocente, aniñada o a otras cosas suaves como la primavera o las flores. (…) El rosa también posee, en Japón una connotación de sexual. Esto puede ser porque se asocia a “lo rosa” con las mujeres, o por el tono rosado de la piel o el rubor o un sinnúmero de razones (también se le asocia con los genitales femeninos)
Después de toda esta diatriba sobre el género en particular, en la que espero no haberos aburrido, solo me resta decir que me queda la esperanza de que este género, unos de los más antiguos pues ya se daba en la antigua Roma y en Grecia, pueda llegar a ser considerado algún día como uno de los más importantes, que ha marcado más épocas y que sigue su evolución adaptándose a los nuevos tiempos.
Saludos.
Jezz-Burning |