La Princesa de la Luz. La esclava de la Puerta

El Mundo

Jueves, 14 de Diciembre de 2006

Jean-Michel Thibaux novela la vida de una sultana otomana

'La esclava de la puerta' es la primera entrega de una serie histórica

LAURA FERNÁNDEZ

BARCELONA.- Hay novelas históricas que lo parecen y otras que lo son. Las de Jean-Michel Thi-baux son de estas últimas. Como mínimo, el escritor duerme en las camas de sus protagonistas. Por supuesto, siglos después de que aquellos las desocuparan. Pero lo hace. Y eso es lo que importa o, al menos, es lo que parece importarle a sus lectores. Eso y que el ya multimillonario Dan Brown se inspirara en su celebrada El misterio del Priorato de Sión cuando se decidió por lo histórico. Garantía de éxito.

Thibaux ha escrito y viajado mucho, y de sus historias sólo ha llegado a España la ya citada El Priorato de Sión y, ahora, La princesa de la luz. La esclava de la puerta, la primera de una miniserie de dos novelas sobre el Imperio Otomano, en concreto, sobre los avatares de una esdava mata-hari que llega a ser sultana y trata de dilapidar el régimen que teína en el Estambul del siglo XVI.

La chica en cuestión se llama Cecilia y es veneciana, y aunque Thibaux ha seguido sus pasos no ha resuelto todos sus misterios. No he encontrado su tumba, pese a que llevo años buscándola, ayudado por historiadores y expertos, confiesa. El problema es que al contrarío que los sultanes, que tenían grandes mausoleos de mármol blanco, a las sultanas las enterraban en tumbas muy modestas, añade.

De momento, sin embargo, el lugar no debe preocupar al lector de La princesa de la luz. La esclava de la puerta (que ya va por la segunda edición cuando hace apenas una semana que se puso a la venta). El primero de los dos volúmenes que integrarán la serie (que se completará en 2007) deja a la chica en mitad de su aventura, a las puertas del harén del sultán: Todos los personajes del libro son reales. En realidad todos los personajes de mis libros lo son, dice el escritor, que ahora mismo se encuentra metido en dos novelas y un monumental diccionario de antigüedades mediterráneas. Y eso que sólo escribe cuando no viaja, y viaja mucho. El año pasado pasé dos meses en el Triángulo de Oro, y luego estuve en Tailandia, China, hice 1,300 kilómetros en la jungla birmana, atravesé Sudán, pasé un tiempo en Egipto. Su lista es interminable, y su esfuerzo merece admiración si se tiene en cuenta que viaja con la mochila y sin habitaciones de hotel. Duermo al aire libre a menudo. O pido a la gente que me encuentro por el camino que me dejen dormir en sus casas, explica. Luego se toma unas vacaciones a la inversa (se queda en casa) y escribe sobre lo que ha visto, no sobre lo que ha vivido. Hace un tiempo una editorial me pidió que escribiera mi biografía y yo me negué porque sería como enterrarme, dice. Tampoco ha pensado en escribir sobre su etapa como artificiero de la Marina.

Empezó a escribir porque veía demasiada injusticia por todas partes. Tenía 29 años. Tardó cinco en acabar su primera novela y apenas unos meses en publicarla. Entonces dejó el ejército y se echó la mochila al hombro. Sus viajes son su manera de entender el mundo y la historia, y sus novelas, el intento de que los lectores compulsivos de novela histórica lo hagan, de otra manera.

El segundo de los dos volúmenes que integran la serie La princesa de la luz llegará en 2007.

 
 

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